Autoridades de Nicaragua esperan este jueves que la Convención
Mundial de Protección de Humedales (Ramsar) contribuya a evaluar el
impacto ambiental al río San Juan, por la construcción de una
carretera costarricense en las márgenes del torrente.
La ministra Juana Argeñal, titular del Ambiente y Recursos
Naturales, confirmó la decisión de Ramsar de enviar una misión de
asesoramiento técnico, en respuesta a la solicitud de Nicaragua,
hecha a fines de noviembre último, reporta Prensa Latina.
Todavía no hay información pública acerca de la fecha exacta en
que arribarán los expertos internacionales, mientras el deterioro
del río, así la agresión a los humedales, flora y fauna del sitio,
limítrofe con Costa Rica, ocupa los principales espacios noticiosos
del país.
Para Argeñal, Ramsar debe venir y ser testigo de lo que está
aconteciendo, para buscar cómo entrar en una lógica de preservación.
En declaraciones a la prensa, la funcionaria confirmó la voluntad
del gobierno de acudir a otras instancias multilaterales como la
Corte Internacional de Justicia de La Haya, ante la cual se
presentará demanda formal por este nuevo conflicto con las
autoridades ticas.
Según reporta El Nuevo Diario, en la capital costarricense el
ministro de Relaciones Exteriores de esa nación, Enrique Castillo,
descartó que fructifique el reclamo representado por agrupaciones
ambientalistas ante la Corte Centroamericana de Justicia.
No le vamos a permitir hacer ningún acto de jurisdicción en
territorio costarricense, incluso le podemos negar la visa para que
no entren a nuestro país, dijo Castillo, citado por el rotativo.
Sin embargo, el presidente de la Corte Centroamericana de
Justicia, Francisco Darío Lobo, declaró que Costa Rica está sujeta a
la jurisdicción de ese tribunal y anunció que a principios de enero
irán al lugar para corroborar los perjuicios al ecosistema.
Somos imparciales, no tenemos nada en contra de Costa Rica, pero
si no comparece, el juicio seguirá, dijo el magistrado al Canal 12
de la televisión local.
El vial que ocasiona el litigio, de unos 120 kilómetros, corre en
paralelo a la ribera derecha del San Juan y, según evidencias
gráficas tomadas por agrupaciones ambientalistas, su ejecución
conllevó a la tala de numerosos árboles y el desbroce de tierra en
detrimento del cauce.
La filial del ministerio del Ambiente en el departamento de Río
San Juan verificó que los taludes tienen un corte transversal sin
planificación ni estudio de suelos, que, definitivamente, exponen a
las poblaciones".
Para los entendidos, el San Juan y el ecosistema circundante
resultan claves para la sostenibilidad ambiental de la región
centroamericana.