En medio de intensificada hostilidad mediática y política, Siria
recibirá este jueves al primer grupo de observadores de la Liga
Árabe (LA), cuyo trabajo el Gobierno espera sea objetivo con la
realidad de los acontecimientos en el país.
La avanzada de un total de 100 a 150 inspectores que visitarán
Siria durante un mes, según el protocolo rubricado entre Damasco y
la LA, lo encabeza Samir Saif al-Yazal, asistente del secretario
general de esa organización, Nabil al-Arabi, reporta Prensa Latina.
Este primer equipo lo integran expertos en seguridad y en asuntos
legales y administrativos, según anunció en El Cairo Ahmed bin Helli,
subsecretario general de la LA.
El martes ese organismo regional de 21 Estados ahora que Siria
está suspendida designó al oficial sudanés Mohammed Ahmed Mostafa
al-Dabi como jefe de la misión observadora.
Helli dijo que Dabi viajará a Egipto para reunirse con Al-Arabi y
recibir instrucciones antes de trasladarse a Siria dentro de unos
días.
Manifestó esperanza de que la misión ayude a implementar la
iniciativa árabe para una salida de la crisis siria sin
interferencia internacional.
Tras la firma del protocolo el pasado lunes, el canciller sirio,
Walid al-Moallen, expresó su deseo de que la LA y su misión
observadora realmente ayuden a resolver la crisis, y no gravite
sobre ella como pesada carga.
Siria aceptó firmar el protocolo luego de asegurarse de que ese
plan de inspección no transgreda su soberanía.
Los observadores tendrán libertad para ir donde quieran, y el
Gobierno tan solo les informará si un área es segura o no, y asunto
de ellos si quieren correr un riesgo, dijo el ministro, aunque
recalcó que Siria garantizará la seguridad de los visitantes.
La solución del problema de seguridad en el país depende de que
los grupos armados terroristas pongan fin a sus actos violentos, de
asesinatos, secuestros y sabotajes, mientras los asuntos políticos
se resolverán mediante el diálogo nacional con todas las partes que
no respondan a una agenda extranjera, insistió al-Moallen.
Mientras, Estados Unidos acusa a Damasco a priori de que ya violó
los acuerdos con la LA, en tanto Francia denuncia al Gobierno de
Bashar al-Assad de cometer una masacre en Idleb y Homs.
En esas dos provincias son donde con mayor frecuencia operan las
bandas armadas que incluso integran, según recientes confirmaciones,
mercenarios extranjeros de la red Al-Qaeda, la jihad salafista
traídos para unirlos a extremistas sirios de la Hermandad Musulmana,
entrenados principalmente en Turquía y el norte del Líbano.
El ministro libanés de Defensa, Fayez Ghusun, corroboró
operaciones clandestinas de infiltración hacia Siria a través de
puntos fronterizos ilícitos de pertrechos bélicos y mercenarios de
Al-Qaeda procedentes de países de la región como si pertenecieran a
la oposición siria.
Desde el martes, un día después de la firma del protocolo, medios
occidentales y algunos árabes aumentaron la ofensiva mediática
contra Siria, en un principio con informaciones a veces
contradictorias, pero ya hoy todos los canales tal parece que
repiten un guión único.
Los más incisivos son los servicios catarí y saudita Al-Jazeera y
Al-Arabiya, respectivamente, secundados por los occidentales BBC
World News, BBC Arabic, France 24, la Voz de América y otros.
Luego de encontradas informaciones sobre cifras de muertos, ahora
todas coinciden en que han muerto de 200 a 250 personas en Idleb y
Homs, citando como fuente activistas de derechos humanos,
establecidos en Londres.
Al-Jazeera aceptó, no obstante, que las fuerzas sirias han
infligido certeros golpes a los grupos armados en Idleb y Homs, y
que los grupos de la oposición en el extranjero están divididos,
descoordinados y sin liderazgo.
Ante esa realidad, ahora los medios resaltan una nueva agrupación
creada hace unos días en Francia y en la que sus auspiciadores han
puesto como líder a un exdiplomático sirio, quien fue expulsado por
corrupto del servicio exterior de Damasco en 2010.
Por otro lado, los cancilleres de Rusia y China, Sergei Lavrov y
Yang Jiechi, respectivamente, reafirmaron su posición común de que
la situación en Siria debe ser resuelta sin interferencia
extranjera.