Al menos 40 personas murieron y otras 149 resultaron heridas este
jueves a causa de 10 atentados en serie en distintas zonas de la
ciudad de Bagdad, mientras continúa muy conflictivo el ambiente
político de Irak.
El portavoz del Ministerio del Interior, Ziad Tareq, aseguró que
se registraron 10 explosiones, aunque horas antes otras fuentes
oficiales habían reportado 13 ataques con bombas, a la vez que el
Ministerio de Salud corroboró las cifras de fallecidos y lesionados,
reporta Prensa Latina.
Según Tareq, las detonaciones ocurrieron en los distritos de
Halawi, Bab Al-Muatham y Karrada, en el centro de Bagdad, los
barrios de Adhamiyah, Shuala y Shaab (norte), Jadriyah (este),
Ghazaliyah (oeste), así como en Al Amil y Al-Doura (sur).
Los ataques, los más mortíferos en las últimas dos semanas,
fueron perpetrados esta mañana en horas de gran movimiento de
personas y generaron una situación de tensión en la capital debido a
que varias calles fueron acordonadas por fuerzas de seguridad.
Mientras círculos políticos vincularon la ola de atentados con
carros bomba a la reciente retirada de las tropas estadounidenses de
Irak, concluida el pasado domingo, otros recordaron la
vulnerabilidad del país en plena crisis política con claros visos de
sectarismo.
La orden de arresto emitida por el Ministerio del Interior contra
el vicepresidente sunnita, Tareq Al-Hashemi, por presunta relación
con actos terroristas en 2009, acentuó las disputas entre ciudadanos
de esa confesión islámica con el primer ministro, el chiita Nouri
Al-Maliki.
El jefe de gabinete reclamó a autoridades de la región autónoma
del Kurdistán que entreguen al vicemandatario y amenazó con
destituir al viceprimer ministro Saleh Al-Mutlak, también sunnita,
luego que describió al Ejecutivo como una dictadura.
Al-Hashemi restó ayer credibilidad a las imputaciones y las
atribuyó a móviles políticos, más que penales, pero descartó
someterse a juicio en Bagdad y propuso como alternativa que se le
procese en el territorio kurdo, donde está refugiado desde comienzos
de semana.
La crisis llevó a que el exprimer ministro Iyad Allawi, líder del
bloque Al-Iraqiya respaldado por sunnitas, boicoteara las sesiones
del Parlamento retirándose de todos los debates, al tiempo que
amenazó con colapsar el Gobierno de unidad, sacando a los seis
ministros que posee.