MADRID.— La crisis económica ha provocado un aumento en el mundo de
los adolescentes de entre 15 y 18 años que desempeñan "trabajos
peligrosos" en sectores como la construcción, la agricultura o la
minería, porque son una mano de obra "más barata".
Así lo ha puesto de manifiesto el director de la Oficina de la
Organización Internacional del Trabajo (OIT) en España, Joaquín
Nieto, en declaraciones a los medios en la presentación de los
resultados de la octava fase del programa "Scream", una campaña para
la sensibilización frente a la explotación infantil.
En la actualidad hay en el mundo unos 215 millones de niños que
están "atrapados" por el trabajo infantil, y de ellos 115 millones
trabajan en lo que Nieto ha considerado "peores formas de trabajo
infantil".
Si bien el número de niños menores de quince años que trabajan ha
disminuido en los últimos años, esta bajada se está ralentizando:
del 2000 al 2004 bajó un 10 %, pero entre el 2004 y el 2008 solo lo
hizo en un 3 %.
Respecto a los adolescentes de entre 15 y 18 años, el porcentaje
aumentó un 20 % entre el 2004 y el 2008 y aunque en los años
posteriores hasta el actual no hay cifras totales, Nieto ha
asegurado que "con datos parciales estamos viendo un aumento en todo
el mundo, incluido en los países desarrollados".
"En Estados Unidos y en Europa lo que hemos visto es que ha
crecido la incorporación de niños en edad legal de trabajar, pero en
trabajos peligrosos. Una cosa es que a partir de los 16 años se
pueda trabajar, pero de 16 a 18 años no se puede hacer en trabajos
peligrosos", ha reiterado Nieto.
Datos de la OIT ponen de manifiesto que el trabajo infantil mata
cada año a 22 mil menores y muchos más padecen lesiones o
enfermedades. La tasa de lesiones y fallecimientos en el trabajo es
superior a la de los adultos, y cada minuto hay un niño que sufre un
accidente, patología o trauma psicológico relacionado con la
actividad laboral.