.— El presidente de
Estados Unidos, Barack Obama, acompañado del vicepresidente, Joseph
Biden, recibieron hoy al comandante de las fuerzas estadounidenses
en Irak, general Lloyd Austin.
Austin y el personal de su Estado Mayor arribaron a la base de la
Fuerza Aérea de Andrews, en Maryland, área cercana a esta capital, y
fueron acogidos en medio de una ceremonia sobria donde se evadieron
las declaraciones formales, reportó la cadena televisiva ABC News.
Los últimos 500 soldados estadounidenses destacados en Irak
cruzaron el domingo la frontera en dirección a Kuwait, con lo cual
pusieron fin oficialmente a casi nueve años de ocupación militar.
En ese lapso, el Departamento de Defensa desplegó en el país
árabe hasta 170 mil efectivos en 505 bases militares, con un costo
aproximado de casi un millón de millones de dólares, según datos
oficiales.
La administración del expresidente George W. Bush destapó el
conflicto en 2003, como parte de la denominada cruzada global contra
el terrorismo, respuesta del movimiento neoconservador en el poder a
los ataques del 11 de septiembre contra el World Trade Center y el
Pentágono.
Para ello se esgrimió como pretexto la supuesta fabricación de
armas de exterminio en masa por parte del gobierno de Bagdad
Los arsenales nunca fueron hallados, pero Washington derrocó al
presidente Saddam Hussein y lo juzgó en un proceso manipulado
políticamente que lo condenó a muerte, según valoraron distintas
fuentes.
De igual forma, la nación de milenaria cultura vio saqueadas
importantes tesoros patrimoniales de sus museos y lugares
históricos, muchos de los cuales figuran ahora en manos de
coleccionistas privados de Europa y Estados Unidos
Durante la beligerancia en Irak, las tropas norteamericanas
perdieron unos cuatro mil 400 soldados y cerca de 30 mil resultaron
heridos o sufrieron traumas diversos.
De acuerdo con cifras oficiales, la parte iraquí lamentó más de
100 mil bajas fatales, en su mayoría civiles, aunque analistas
estiman en más de un millón 455 mil el número de fallecidos, sin
contar los lesionados y daños materiales incalculables.
A pesar del anunciado repliegue de las tropas, las barras y las
estrellas no se irán del todo, pues en Bagdad permanecerán unos 16
mil empleados, contratistas de seguridad y expertos en comercio y
agricultura, bajo la égida de la embajada norteamericana en ese
país, reportan varios medios de prensa.
El secretario de Defensa, Leon Panetta recordó incluso que
Washington mantendrá unos 40 mil uniformados en la región del Golfo
Pérsico, en momentos cuando se acentúa la presión sobre el gobierno
de Irán para hacerlo desistir del desarrollo de su programa nuclear
con fines pacíficos.