Una marcha indígena demandará en Bolivia a partir de hoy la
construcción de una carretera a través del Territorio Indígena
Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis), para llevar servicios de
salud y educación a comunidades asentadas en esa reserva.
La caminata de los originarios hacia La Paz comenzará en la
madrugada de este martes, por determinación de una asamblea de cerca
de 500 hombres y mujeres reunidos en Isinuta, a más de 200
kilómetros de la ciudad de Cochabamba.
El cacique mayor del Consejo Indígena del Sur (Conisur),
Gumercindo Pradel, explicó que la determinación fue tomada por los
indígenas de 20 comunidades, quienes debatieron tres objetivos
específicos que deberán concretar con su llegada a la sede de
gobierno.
Los nuevos marchistas resolvieron demandar la anulación de la Ley
Corta 180 que declaró la intangibilidad del Parque Nacional Isiboro
Sécure, porque atenta contra los anhelos de los pueblos del Conisur.
Pradel mencionó que se determinó además exigir la continuidad del
proyecto original del camino entre Villa Tunari (Cochabamba) y San
Ignacio de Moxos (Beni), y que el Tramo II pase por las comunidades
del parque natural.
El cacique aseveró que sus habitantes quieren la ruta porque
precisan del acceso a servicios de salud y educación, que aseguran
sólo lograrán con una vía de conexión terrestre que pase por sus
regiones.
Los demandantes decidieron desconocer a los dirigentes que
presionaron e hicieron aprobar la Ley de intangibilidad para el
Tipnis.
Directivos de la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (Cidob)
promovieron en octubre la promulgación por el gobierno de La Ley
Corta 180 de protección del Tipnis, que declaró esa zona amazónica
intangible de preservación ecológica, y prohibió sea atravesada por
carretera alguna.
Así fue zanjada en aquella ocasión una protesta de originarios,
encabezados por la Cidob, quienes recorrieron a pie más de 600
kilómetros durante 65 días hasta La Paz, contra el proyecto vial a
través de la reserva natural.
La demanda de aquella marcha consistía en que la vía
interdepartamental afectaría, según ellos, la biodiversidad y el
medioambiente.
Por su parte, el Ejecutivo apostaba por la integración caminera y
el acceso a servicios, entre otros, de salud y educación.
Para la administración de Evo Morales, tras la marcha se movían
intereses políticos y vínculos con organizaciones no gubernamentales
y la Embajada de Estados Unidos en La Paz, señaló Prensa Latina.