El proyecto de Ley Antiterrorista que tratará esta semana el
Senado argentino después de recibir media sanción en la Cámara de
Diputados genera hoy controversias con organismos de derechos
humanos y legisladores de la oposición.
La ley que propone el oficialismo busca criminalizar la protesta
social para convalidar el saqueo de todos nuestros recursos, y
esconde la recolonización de Argentina y Latinoamérica por parte de
las empresas extranjeras, sostuvo el diputado y líder de Proyecto
Sur, Fernando Pino Solanas.
De acuerdo con Prensa Latina, Solanas anunció en una conferencia
de prensa ofrecida ayer que el bloque de legisladores de esa fuerza
junto a varios organismos de derechos humanos, entre estos Madres de
Plaza de Mayo (Línea Fundadora), lanzarán una campaña para luchar
por la impugnación de ese proyecto legislativo.
Por su parte, el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel
consideró que la urgencia con que la Cámara baja aprobó la ley anti-terrorista
y anti-democrática tiene que ver con las imposiciones de Estados
Unidos para asegurar sus inversiones financieras y el control de los
movimientos sociales. El proyecto de ley adolece de claridad y puede
ser usado para impedir los reclamos sociales. Me parece semejante a
las leyes de impunidad durante el Gobierno de (Ricardo) Alfonsín, de
punto final y obediencia debida, que votaron los legisladores sin
pestañear, advirtió.
En un comunicado difundido aquí el viernes último, Pérez Esquivel
señaló que en el texto no se dice una palabra sobre el terrorismo
económico y tampoco clarifica quiénes son terroristas y cuáles los
parámetros para determinar los que atentan contra la seguridad del
pueblo.
Si se aprueba la ley -alertó- pueden ser acusados los indígenas
que luchan por el derecho a sus territorios y los obreros cuando
reclamen sus derechos laborales; es decir, es una ley que viola los
derechos humanos de la persona y los pueblos.
Por su parte, el ministro de Justicia, Julio Alak, insistió ayer
en que la propuesta del Ejecutivo solo pretende adecuar la
legislación argentina a los estándares internacionales.
La calificación de terrorismo no debe generar temor en las
organizaciones sociales, pues está muy claro que no deben ser
criminalizadas las protestas sociales, argumentó ante los
integrantes de la comisión de Justicia y Asuntos Penales del Senado.
Alak consideró lógico que este punto genere discusión y
preocupación, pues ni siquiera la Organización de las Naciones
Unidas pudo caracterizar fehacientemente qué es terrorismo, señaló.