Cerca de un millón de exsoldados enfrentan hoy el desempleo en
Estados Unidos, mientras millares hacen largas filas en depósitos en
bases militares para obtener gracias a la caridad pública regalos de
Navidad.
Esa es parte de la historia de los que regresan del frente de
batalla en Iraq y Afganistán, y que golpea con más fuerza a los
afroestadounidenses y latinos, cuyos hijos esperan algún regalo para
estos días de fin de año, reporta Prensa Latina.
La alta taza de desempleo hace que el futuro de estas personas
sea incierto, mientras en el Congreso permanece engavetada una
propuesta del presidente Barack Obama para enfrentar la crisis de
los parados.
Recientemente, el mandatario renovó su llamado al Poder
Legislativo a aprobar porciones de la iniciativa denominada Ley de
Empleos, que se mantiene bloqueada por los republicanos en ambas
cámaras alegando excesivos gastos.
El panorama es desalentador para los exmilitares, pues, según
Obama, aunque la economía agregó más empleos en el sector privado en
los pasados meses, más de 850 mil veteranos continúan desocupados.
Un informe reciente de la oficina del Censo precisó que la cifra
de pobres en el país ascendió a 49,1 millones de personas o sea, el
16 por ciento de la población.
Entre los latinos 28,2 por ciento vive en estado de penuria,
contra 25,4 por ciento de los negros, las dos minorías más grandes
del país, y en muchos casos son ex combatientes.
Pese a los esfuerzos de grupos como Organizaciones Unidas de
Servicio (USO), que intenta beneficiar a los niños hijos de
uniformados, tal vez muchos no tendrán la alegría de ver bajo el
arbolito navideño el tradicional regalo.
Estadísticas oficiales indican que entre los soldados y oficiales
que volvieron de las guerras desde el año 2001, cerca del 21 por
ciento no logró empleo fijo.
Asimismo el 26 por ciento de las esposas de militares están
actualmente desempleadas y las que lograron un puesto laboral tienen
un salario promedio 25 por ciento inferior al de los hombres
haciendo el mismo trabajo.