Las personas indocumentadas en Estados Unidos constituyen este
martes uno de los sectores poblaciones más afectados por las
políticas de la administración del presidente Barack Obama.
De acuerdo con la organización no gubernamental Pew Hipanic
Center, en el país viven unos 10,2 millones de residentes ilegales,
aunque algunos expertos consideran que su número real se acerca a
los 12 millones, reporta Prensa Latina.
Casi dos tercios de los inmigrantes indocumentados en Estados
Unidos llevan viviendo en el país más de 10 años.
Aproximadamente un millón de los sin papeles son niños y unos 4,5
millones de los menores de 18 años nacidos en territorio
estadounidense lo hicieron en hogares, donde al menos uno de los
padres carece de la ciudadanía, indicó un informe de esa
institución.
El tema migratorio constituye una de las asignaturas pendientes
de Obama, quien después de tres años en la Casa Blanca, mantiene
incumplida su promesa de aprobar una reforma migratoria adecuada.
Continuas divergencias e intereses políticos entre demócratas y
republicanos en el Congreso impiden materializar una medida
apropiada al respecto.
Un informe de la Coalición Pro Derechos del Inmigrante en Los
Ángeles estimó a inicios de octubre que durante sus dos primeros
años, la actual administración deportó a por lo menos un millón 400
mil inmigrantes, incluso a algunos por una simple multa de tránsito.
Frente a la vacilación federal sobre el asunto, estados como
Alabama, Arizona, Georgia, Carolina del Sur, Utah e Indiana amenazan
con oficializar medidas radicales que criminalizan la estancia de
indocumentados en esos territorios.
Permanecen en la nación unos 300 mil casos de personas en un
limbo migratorio sobre quienes pesa la orden de expulsión
definitiva, como parte de las disposiciones establecidas por el
controvertido programa Comunidades Seguras.
El diario Los Ángeles Times consideró la víspera que dicha
iniciativa, puesta en marcha hace tres años y que obliga a deportar
a inmigrantes con antecedentes criminales, está plagada de errores y
debe desaparecer.
Más de la mitad de los deportados poseían un historial de
comportamiento limpio, comentó el periódico en un editorial.
Recientemente se reveló que hasta ciudadanos estadounidenses han
sido víctimas de la medida, pues unos tres mil 600 fueron detenidos,
y algunos incluso expatriados por equivocación.
Lejos de ayudar a proteger las comunidades, la legislación
aumentó el número de inmigrantes reacios a denunciar delitos como
testigos o víctimas, agregó el rotativo.
El movimiento Ocupar Wall Street se encargó de recordar a la Casa
Blanca sus malas calificaciones en el manejo del tema migratorio y
los indocumentados.
En diferentes estados del país, durante las actividades por el
Día Internacional del Inmigrante el sábado último, los indignados
denunciaron las detenciones arbitrarias, la política de
deportaciones, y la discriminación por cuestiones raciales en una
nación formada tras continuas migraciones.