Es un secreto a voces que Estados Unidos espía a otros países. Lo
sorprendente es que recientemente, ellos mismos lo reconocieron. No
tuvieron remedio. ¿El motivo? Irán decidió copiar el avión no
tripulado estadounidense RQ-170 que derribó la semana pasada.
El artefacto fue interceptado ¿casualmente? en las cercanías de
la planta enriquecedora de uranio de Fordu. ¿Qué estaría haciendo
por allí? Dos días después, la Casa Blanca, por primera vez, admitió
la pérdida de un avión no tripulado de la CIA. Este lunes, el propio
Obama reclamó a Irán la devolución del avión espía.
¿Por qué una confesión como esa? Al parecer, el Pentágono teme
que Teherán adquiera importante información a partir de la aeronave.
El avión tenía la tecnología de vigilancia más moderna y más
clasificada que posee la CIA. Un secreto militar era el material de
la cubierta de su fuselaje, que le permite permanecer invisible para
los radares.
Pero ya no será más secreto. Para desgracia de Washington, Parviz
Sorouri, integrante de la Comisión para la Seguridad Nacional del
Parlamento iraní, señaló: "Actualmente estamos trabajando para
obtener los códigos de esta aeronave. La siguiente etapa será la
creación de una copia".
Sin duda, algo que el gobierno norteamericano no esperaba. Contra
la pared. Obligados a confesar. Desesperados. Todo parece indicar
que esta vez, les salió el tiro por la culata. (Dalia González
Delgado)