Una aguda controversia entre el gobierno francés y sectores de la
oposición genera hoy el acuerdo adoptado por la Unión Europea (UE)
donde se imponen sanciones y severos controles presupuestarios para
contener la crisis de la deuda, dio a conocer Prensa Latina.
En una entrevista publicada por la página de internet del diario
Le Monde el presidente Nicolás Sarkozy justifica las drásticas
medidas contenidas en el nuevo pacto, al considerar al euro el
corazón de la UE.
Si el euro explota, Europa no lo resistirá, precisó Sarkozy y
agregó que la raíz del problema está en el ingreso a la moneda única
de países sin la preparación necesaria para responder a las
exigencias de la unidad financiera y bancaria.
Círculos sindicales y políticos criticaron los acuerdos, en
particular la obligación de entregar el borrador del presupuesto
nacional a la Comisión Europea para su revisión o modificación, lo
cual calificaron como una pérdida de soberanía.
Igualmente señalan como lesivo para los intereses nacionales la
introducción en la carta magna de una denominada regla de oro,
consistente en una cláusula donde se establece el compromiso
ineludible de respetar las nuevas normas comunitarias.
Según Sarkozy, esto no implica la entrega de la soberanía, sino
compartir este principio con el resto de los socios de la Eurozona y
la UE.
El presidente francés negó haber cedido el protagonismo en la
búsqueda de soluciones a la crisis de la deuda frente a la canciller
federal alemana, Ángela Merkel, y reafirmó que el acuerdo fue un
proyecto elaborado de manera conjunta entre los dos países.
Por su parte, el candidato presidencial del Partido Socialista
Fran ois Hollande, quien encabeza las encuestas de intención de
voto, aseguró este lunes que si resulta vencedor en las elecciones
de abril y mayo de 2012, renegociará el acuerdo con la UE.
Dijo Hollande que hace falta implementar una acción más directa
del Banco Central Europeo, emitir eurobonos para apoyar a las
economías más débiles y crear un fondo de socorro financiero.
Poco antes, Manuel Valls, portavoz del candidato socialista había
anunciado que su partido no apoyará la implantación de la regla de
oro en la constitución francesa.
De acuerdo con sus declaraciones, el nuevo acuerdo sólo aporta
duras medidas presupuestarias y más austeridad, olvidándose del
crecimiento económico.