El presidente saliente del Gobierno español, José Luis Rodríguez
Zapatero, negó hoy aquí que deje a su sucesor, el conservador
Mariano Rajoy, un país al borde de la ruina, advirtió Prensa Latina.
En declaraciones a ABC Punto Radio, Rodríguez Zapatero calificó
de incorrecta esa afirmación y argumentó que la deuda pública de
España está 20 puntos por debajo de la media de la Unión Europea
(UE).
Indicó, además, que el déficit fiscal se ubicará en el 6,0 por
ciento del Producto Interno Bruto al cierre de 2011, es decir, uno o
dos puntos por encima de la media de la UE.
No sé entonces cómo se considera a países como Francia y
Alemania, cuya deuda está muy por encima de la media comunitaria,
añadió.
A su juicio, detrás de la actual crisis económica se esconde el
avance de los países emergentes, sobre todo de los asiáticos, y la
pérdida de peso del viejo continente frente a ellos.
Estamos asistiendo a un fenómeno de redistribución de la riqueza,
en el cual la renta per cápita, el crecimiento, se desplaza hacia
los emergentes, enfatizó el gobernante, para quien el gran reto de
Europa es ganar en competitividad.
Según su teoría, sin los impopulares recortes sociales adoptados
por su gobierno en mayo de 2010 para reducir el déficit, España no
hubiera podido financiarse por sí misma como lo ha hecho hasta hoy.
Interrogado respecto a si pensó en dimitir tras aplicar ese duro
plan de ajuste, que incluyó la congelación de las pensiones y una
reducción del salario de los empleados públicos, el dirigente
socialista señaló que no dejó su cargo por sentido de la
responsabilidad.
Sobre la elevada tasa de desempleo, que roza los cinco millones
de parados, y su promesa de llegar al pleno empleo, el jefe del
Ejecutivo ibérico puntualizó que su programa electoral fue elaborado
antes de la crisis financiera más grave de los últimos 80 años.