Israel aprobó hoy la construcción de 40 nuevas viviendas y una
finca en dos asentamientos cerca de la ciudad cisjordana de Belén,
práctica que obstaculiza aún más el estancado proceso de paz con los
palestinos, señaló Prensa Latina.
El periódico Haaretz citó a autoridades del Ministerio israelí de
Defensa que confirmaron la autorización para establecer un
vecindario permanente y una finca cerca de la colonia de Efrat, en
la ocupada Ribera Occidental, básicamente habitada por judíos
radicales.
Las fuentes precisaron que los proyectos irán más allá de la
actual área urbanizada de la comunidad, lo que constituye una
expansión efectiva del bloque de asentamientos Etzion hacia el norte
y noreste.
De ese modo, la referida colonia se ampliaría hasta los límites
de los suburbios del sur de Belén, tal como lo aprobó el ministro de
Defensa, Ehud Barak.
El alcalde de Efrat, Oded Ravivi, valoró de buena, pero
insuficiente la decisión de autorizar en esta etapa 40 unidades
residenciales en la colonia de Givat Hadagan, en la propia Efrat, y
en Gush Etzion, y pidió se permita construir tres mil nuevas casas.
La finca se edificará en Givat Eitam, situada en el lado
palestino de la planificada ruta para el muro de separación que
erige el Estado sionista en Cisjordania, de modo que preservaría así
el territorio para la futura expansión de Efrat, apuntó Haaretz.
El Gobierno del primer ministro Benjamín Netanyahu persiste en la
"política de judaización" de territorios árabes ocupados tras la
guerra de 1967, pese a críticas internacionales por la actividad de
los asentamientos y el atasco del diálogo con los palestinos.
Tales prácticas las aceleró el mes pasado como respuesta a la
aceptación por la Unesco de la Autoridad Nacional Palestina como
Estado pleno, después de las fricciones en septiembre cuando
solicitó a la ONU la membresía palestina en la máxima organización
mundial.
Más de 310 mil colonos israelíes viven actualmente en
asentamientos de Cisjordania y otros 200 mil en una docena de
colonias o vecindarios en Jerusalén Este, la parte de la ciudad
santa anexada en 1967 y que los palestinos pretenden como capital de
su futuro Estado.
La ONU y países occidentales aliados habituales de Israel
consideran ilegales todos los asentamientos establecidos para
alterar la realidad geográfica y demográfica de los territorios
usurpados a los palestinos, tanto los avalados por Tel Aviv como los
creados sin su consentimiento.