El primer ministro de Irak, Nouri Al-Maliki, iniciará hoy una
visita oficial de dos días a Estados Unidos para examinar la
cooperación bilateral en varios ámbitos, en especial la presencia
militar en su país.
Al-Maliki será recibido este lunes en la Casa Blanca por el
presidente Barack Obama, quien está empeñado en presentar el
repliegue de las tropas de la nación árabe como una victoria de su
administración.
La partida estadounidense de ese territorio, la última etapa de
la intervención extranjera iniciada en 2003 sin la autorización de
las Naciones Unidas, será uno de los aspectos que abordará el
visitante con Obama, el secretario de Defensa, Leon Panetta, la
secretaria de Estado, Hillary Clinton, congresistas y otras
autoridades.
Recientemente, la Casa Blanca anunció la retirada del contingente
de unos 39 mil uniformados que permanecían en el país asiático, lo
que -según expertos- sorprendió incluso a los opositores del
mandatario.
Aún así se espera que las relaciones entre ambas naciones sigan
siendo fuertes, pues Washington tiene intenciones de conservar en
territorio iraquí a 16 mil personas en su mayor embajada en el
mundo, apuntó Prensa Latina.
Luego de la guerra iniciada en 2003 con espurias justificaciones,
Estados Unidos dejará un país aún en reconstrucción, con
instituciones frágiles, una insurrección activa y un ambiente
exterior explosivo por la volatilidad en la región, donde Occidente
puja por desestabilizar a Siria e Irán, dos naciones claves para
Bagdad.
Fuentes iraquíes indicaron, además, que durante la visita Al-Maliki
y su comitiva debatirán con su contraparte estadounidense las
relaciones políticas, económicas, comerciales y culturales, y en los
campos de energía, educación, justicia y seguridad.
Sin embargo, medios opositores recordaron recientes declaraciones
del presidente iraquí, Jalal Talabani, quien adelantó que el jefe de
Gobierno podría abordar el estatus de un grupo de soldados
extranjeros que Washington insiste en dejar con la fachada de
entrenadores.
Un acuerdo firmado a finales de 2008 fijó que las fuerzas
militares estadounidenses tendrán que abandonar la nación
mesopotámica a más tardar el próximo 31 de diciembre, proceso ya en
marcha desde octubre.
Desde que comenzó la invasión murieron más de cuatro mil 400
uniformados del Pentágono y la retirada ocurre luego del fracaso de
mantener unos cinco mil efectivos en territorio iraquí,
supuestamente para ayudar a las tropas de ese país.