DURBAN,
Sudáfrica.— La XVII Conferencia de las Partes de la Convención Marco
de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP17) extendió la vida
del Protocolo de Kyoto con la vigencia de un segundo periodo, pero
no de compromisos sino de "promesas" de reducción de emisiones a
partir del 1ro. de enero del 2013. Del 2012 al 2015 negociarán un
"nuevo marco legal aplicable para todos" los países, el cual
entraría en vigencia recién el año 2020.
Cuba exhortó a los países desarrollados a enmendar el Anexo B del
Protocolo para evitar una brecha entre el primero y segundo periodos
de compromiso, con vistas a su plena ratificación en el tiempo
necesario. "Los países desarrollados, con su actitud irresponsable,
están condenando al 40 % más pobre de la población mundial a un
futuro con muy escasas oportunidades de supervivencia y de-sarrollo",
afirmó el viceministro primero de Ciencia, Tecnología y Medio
Ambiente de Cuba, Fernando González.
El
dirigente cubano denunció que, utilizando el chantaje político y
económico, las naciones ricas "pretenden hacernos olvidar que el 76
% de las emisiones acumuladas en la atmósfera, y por las cuales
padecemos hoy las consecuencias del cambio climático, se originaron
dentro de sus fronteras, en las que solo habita el 20 % de la
población mundial".
El G-77 más China, el Grupo Africano y las naciones de la Alianza
Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) insistieron
en la necesidad de aprobar un segundo periodo de compromisos del
Protocolo de Kyoto, considerando que el primer periodo del pacto
fenece en el 2012. Pero las negociaciones sobre este segundo periodo
del Protocolo tropezaron con la tradicional oposición de Washington
y la decisión de Canadá, Japón y Rusia de no adscribirse a un nuevo
pacto, reportó PL.
"Kyoto pasó a la historia, hemos dicho que no nos embarcaremos en
un segundo periodo de compromisos", recalcó el ministro de Medio
Ambiente de Canadá, Peter Kent, en la línea de su colega, el
delegado del Departamento de Estado, Todd Stern.
Como en anteriores conferencias, las potencias norteñas tomaron
la iniciativa y un grupo de trabajo "ad hoc" negoció el acuerdo
entre bambalinas. La COP17 "fue el tercer refrito de Copenhague y
Cancún: mismos actores, mismo guión, los documentos se producen
fuera de los espacios formales de negociación, en cenas y reuniones
privadas a las que no asisten los 193 estados miembros", describió
Pablo Solón, exjefe negociador para el cambio climático y embajador
de Bolivia ante las Naciones Unidas.
A dos días de la clausura apareció un borrador de 131 páginas,
una compilación de propuestas ya acordadas dos meses antes en la
reunión de Panamá, que en la práctica sepulta el Protocolo de Kyoto.
El documento no establece nuevas metas concretas de mitigación de
gases de efecto invernadero para los países industrializados; al
contrario, plantea un nuevo instrumento legal a partir del 2020,
dejando en el limbo sus compromisos actuales. "Este texto no solo es
un Cancún menos, es un Kyoto menos", criticó la jefa del equipo
negociador de Venezuela, Claudia Salerno.
La mayoría de los representantes de los países en desarrollo
criticaron también los planes de mitigación, que en su criterio, son
muy flexibles para los industrializados (se trata de promesas
voluntarias, no de obligaciones cuantificadas), mientras que imponen
obligaciones extra a las naciones en desarrollo.
Tampoco se precisan las fuentes de financiamiento del famoso
Fondo Verde, creado para ayudar a los países pobres a adaptarse al
cambio climático. El canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño, denunció
la falta de voluntad política de los industrializados para destinar
recursos a salvar la vida de millones de personas y ecosistemas del
planeta, y sin embargo, "salvan la banca privada con cientos de
miles de millones de dólares".
El Protocolo de Kyoto suscrito en 1997, ratificado por 156 países
y rechazado por Estados Unidos y Australia, se fijó como meta la
reducción del 5,2 % de las emisiones de gases de efecto invernadero
con respecto a los niveles de 1990, precisando en un Anexo B metas
concretas para cada país en función de sus responsabilidades
históricas y presentes en lo referente a la contaminación
atmosférica.
(Fragmentos tomados de Bolpress)