"El pueblo palestino no existe", así lo declaró el candidato
republicano a la Presidencia de Estados Unidos, máximo favorito de
las primarias republicanas, Newt Gingrich.
"El pueblo palestino es un invento. Se trata de los árabes
habituales, que decidieron vivir en esta región", aseguró.
¿Sincero error histórico de Gingrich? ¿O lo hizo para ganarse el
apoyo (léase el dinero) del poderoso Lobby Israelí en EE.UU.? Si
recordamos que el expresidente de la Cámara de Representantes es
además historiador, la respuesta "se cae de la mata".
Y por si eso fuera poco, completó sus afirmaciones con otras que
iban incluso más lejos. Los habitantes de la región, que son árabes,
"tenían muchos lugares y países en el mundo adonde podían dirigirse,
salvo Israel".
Su rival principal para la candidatura republicana, el
exgobernador de Massachusetts, Mitt Romney, consideró un "error" las
aseveraciones de Gingrich, pero precisó que si llega a ser
presidente le daría todo su apoyo a Israel.
Para completar, hace unas semanas, otro candidato republicano,
Rick Santorum, dijo que le gustaría que Israel bombardeara a Irán
"ahora mismo". "Tenemos que trabajar con Israel para hacer lo que
consiguieron en Siria, lo que hicieron en Iraq, destruyendo su
capacidad nuclear".
Teniendo en cuenta que la ironía es el pan de cada día en la
política, llaman la atención estas declaraciones a careta quitada.
¿Esta vez habrán perdido la cordura? Porque la vergüenza nunca ha
sido un atributo de la política estadounidense.