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Declaración de Puerto España
La voz de los pueblos del Caribe en la Cumbre
YAIMA PUIG MENESES
Nueve años atrás, la celebración de la I Cumbre CUBA-CARICOM fue,
para muchos, otra utopía más de nuestros pueblos. ¿Cómo hacer
coincidir los intereses de tantos en medio de tan numerosos
desafíos, desigualdades y exclusión social reinantes? ¿Integración
para qué? ¿Proyectos comunes y solidarios a favor de quién?
Ceremonia
inaugural de la IV Cumbre CARICOM-CUBA.
Pero son testarudos nuestros pueblos. Los siglos de burlas a sus
verdaderas identidades, de imposición de tratados comerciales
desiguales, de saqueo a sus recursos naturales y económicos, de
irrespeto a sus derechos de libre autodeterminación ...
y más, se han convertido en baluarte para reflexionar por sí mismos,
conscientes de la necesidad de fortalecer las relaciones de
cooperación y solidaridad.
Y bajo esos preceptos, se han establecido en el transcurso de
estos años las sucesivas declaraciones adoptadas por los 15 países
miembros: en el 2002 fue la Declaración de La Habana; en el 2005 la
Declaración de Bridgetown y en el 2008 la Declaración de Santiago de
Cuba. Sus textos constituyen una guía para la asociación entre la
familia de naciones de CARICOM y Cuba.
La Declaración de Puerto España, aprobada recientemente en la
capital de Trinidad y Tobago por la IV Cumbre CARICOM-CUBA —como
reflejo fiel de lo allí acontecido—, es resultado de profundos
análisis y la toma de conciencia de los gobiernos caribeños,
incluido el cubano, en interés de fortalecer los vínculos y ampliar
espacios de cooperación que propicien el desarrollo.
En ella se recogen las prioridades de trabajo de los países
miembros para los próximos años, sus mayores preocupaciones sobre la
actualidad internacional, así como la decisión de fortalecer e
incrementar las relaciones de colaboración.
Igualmente, se reitera el firme compromiso de la Comunidad del
Caribe y Cuba con los principios y propósitos consagrados en la
Carta de Naciones Unidas respecto al multilateralismo y los
elementos fundamentales del Derecho internacional, incluyendo el
respeto a la igualdad soberana de los Estados, la no intervención y
la no injerencia en los asuntos internos. "( ...)
respeto por la integridad territorial, la solución pacífica de las
controversias y el derecho soberano de los ciudadanos de cada país a
determinar libremente su sistema e instituciones políticas en
condiciones de paz, estabilidad y justicia", señala el referido
documento.
Una vez más, se reconoce a Cuba como parte esencial de la pujante
y diversa región caribeña, al tiempo que se advierte sobre la
necesidad de promover y proteger nuestros valores, objetivos e
intereses comunes, en diferentes foros regionales e internacionales.
Asimismo, se enfatiza que la cooperación entre Cuba y los países
de la Comunidad del Caribe, en diversas esferas como la salud, la
educación, el deporte y la capacitación de recursos humanos, ha
contribuido de manera efectiva al logro de un mayor bienestar de los
pueblos.
Más adelante, los dignatarios participantes en la cumbre
renovaron su inquebrantable compromiso de fortalecer la cooperación
Sur-Sur, específicamente la cooperación regional, como una de las
estrategias para enfrentar los actuales retos del desarrollo
sostenible en medio de la inestable situación internacional,
particularmente en lo referido a seguridad alimentaria, nutrición y
energía.
También sobre la hermana República de Haití se manifestaron los
mandatarios, quienes enfatizaron la importancia de que la comunidad
internacional cumpla con sus compromisos en la reconstrucción y
desarrollo de esa nación. "Nos comprometemos a trabajar de conjunto
en la promoción de un esfuerzo de cooperación global, que tenga en
cuenta las difíciles condiciones y las características especiales de
esa nación caribeña, y que conduzca a contribuciones significativas
de recursos financieros, materiales y tecnológicos para su
desarrollo, reconstrucción y rehabilitación bajo la guía y liderazgo
del gobierno haitiano y el principio del pleno respeto a su
soberanía", expresa la Declaración de Puerto España.
De igual forma, se hace referencia a la histórica constitución de
la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), a la
cual definen como un mecanismo plenamente inclusivo y representativo
de la región. Al mismo tiempo, dejan constancia de la necesidad de
garantizar que los intereses de la región caribeña estén debidamente
representados en este organismo y reafirman sus compromisos con la
unidad y la integración económica, política y social.
Del mismo modo, la declaración final recoge la responsabilidad de
Cuba y los países miembros de CARICOM, de cooperar en la lucha
internacional contra el tráfico de drogas. Expresa, además, la
preocupación de los mandatarios con respecto a la persistencia del
tráfico ilícito de armas ligeras, su uso para cometer actos de
crimen y violencia en la región, así como los efectos que ello
conlleva.
Tampoco faltó la condena a todos los actos, métodos y prácticas
de terrorismo, sin importar quién los cometa o dónde. Sobre este
último aspecto, el texto aprobado en Puerto España recordó la
Declaración contra el Terrorismo adoptada en la II Cumbre
CARICOM-CUBA, donde se demandó al gobierno de los Estados Unidos a
considerar favorablemente la solicitud de extradición del terrorista
Luis Posada Carriles formulada por Venezuela.
La Declaración final reclama, además, que el gobierno de los
Estados Unidos escuche el llamado de los miembros de la Naciones
Unidas y levante, con efecto inmediato, el injusto bloqueo
económico, comercial y financiero impuesto contra Cuba, cuyo alcance
se extiende, incluso, a terceros países. Igualmente, condena "la
aplicación unilateral y extraterritorial de leyes coercitivas y
medidas que van en contra del derecho internacional de la Carta de
las Naciones Unidas y de los principios de libre navegación y el
libre comercio en el mundo (... )".
Finalmente, los mandatarios decidieron firmar una Declaración
Especial para condenar enérgicamente el hecho de que el gobierno
estadounidense impidiera al de Trinidad y Tobago realizar la Cumbre
en el Hotel Hilton, pues de hacerlo violarían las regulaciones del
bloqueo económico contra Cuba. Con este Comunicado Especial, los
Jefes de Estado y de Gobierno reprobaron, además, la aplicación de
leyes extraterritoriales que impidan el ejercicio de la soberanía de
sus naciones.
Así, la celebración de esta cuarta edición de la Cumbre entre los
países de la Comunidad del Caribe y Cuba, demostró, una vez más, que
este espacio se ha convertido en un "foro óptimo para coordinar
acciones conjuntas relativas a los esfuerzos de desarrollo nacional
y para lograr nuestros intereses comunes dentro del contexto de
procesos de integración y cooperación más amplios".
Los proyectos impulsados entre las naciones, no funcionan sobre
la base de las reglas del neoliberalismo, ni persiguen la ventaja
comparativa o la maximización de la ganancia: promueven el
desarrollo, la justicia, la equidad y el bienestar de los seres
humanos, como aseguró el General de Ejército Raúl Castro Ruz, en la
ceremonia inaugural de la III Cumbre CUBA-CARICOM.
Como en numerosas ocasiones se ha reiterado, cada proyecto,
programa, intercambio de personal calificado, transferencia de
tecnología, formación de profesionales o servicio de salud prestado,
constituye un nuevo paso hacia la región integrada a que aspiramos.
Y ese continúa siendo hoy, el fundamento de nuestras relaciones.
Declaración Especial
de los Jefes de Estado y de Gobierno participantes en la Cuarta
Cumbre CARICOM-CUBA
Los Jefes de Estado y de Gobierno de CARICOM y Cuba, reunidos en
ocasión de la Cuarta Cumbre CARICOM-CUBA en Puerto España, Trinidad
y Tobago, nos sentimos ofendidos por la intromisión de los Estados
Unidos en la soberanía de Trinidad y Tobago. Esta constituye una
aplicación extraterritorial, unilateral e injustificada de la Ley
Helms-Burton de los Estados Unidos, contraria a la Carta de las
Naciones Unidas y al Derecho Internacional. Ello también contradice
el rechazo abrumador anual de la Asamblea General de las Naciones
Unidas a esta política.
Rechazamos la intervención de las autoridades de los Estados
Unidos que impidió la celebración de la Cumbre CARICOM-CUBA en el
Hotel Hilton. Esta fue una manifestación más de la injusticia del
bloqueo de los Estados Unidos y su efecto dañino en la vida
cotidiana del pueblo cubano. En esta ocasión, la acción
extraterritorial pudo haber afectado el éxito de la Cumbre, pero
gracias al compromiso y la solidaridad de los Estados miembros de la
Comunidad del Caribe, podemos celebrar un resultado que refuerza los
lazos fraternales que existen entre CARICOM y Cuba.
Puerto España, Trinidad y Tobago, 8 de diciembre de 2011 |