Invitados al Festival Internacional del Nuevo Cine
Latinoamericano, ambos creadores y la directora mexicana Sonia Fritz
coincidieron en un panel desarrollado en el Pabellón Cuba, sede
nacional de la Asociación Hermanos Saíz, como parte del seminario
Puentes y más puentes, coauspiciado por el Programa de Estudios
sobre Latinos en los Estados Unidos de la Casa de las Américas.
Nava, nacido en 1949 en San Diego, California, de familia oriunda
de Tijuana, situó por delante sus orígenes a la hora de poner las
cartas sobre la mesa. "Mi familia es de la frontera. Desde niño vi
muy de cerca la situación que padecían los indocumentados al tratar
de cruzar hacia Estados Unidos. Esa es la única línea que separa un
país del primer y el tercer mundo. Así transcurrieron mis primeros
años y así desplegué mi propia visión de todo lo que me rodeaba",
dijo el conocido cineasta, quien se desempeña además como productor
y guionista.
Director de filmes de alto calibre como Norte y Bordertown,
una cinta que aborda el feminicidio en Ciudad Juárez y tiene como
protagonistas a Jennifer López y Antonio Banderas, Nava expuso los
motivos que lo llevaron desde el principio a instalarse detrás de
las cámaras. "Hago cine porque es el mejor método de contar
historias. Cuando yo entré al circuito cinematográfico
estadounidense, todo fue muy difícil porque hasta ese momento no
había un director chicano. Entonces Luis (Valdez) y yo fuimos los
primeros, pero las historias de nuestro mundo no le interesaban a
Hollywood. Y a partir de ahí comenzamos una larga e importante lucha
para expresar nuestras verdaderas raíces".
Con un intenso expediente cinematográfico, en el que también
conviven las cintas The Confessions of Amans (1976), A
Time of Destiny (1988) y Why do Fools fall in Love
(1998), Nava ostenta el título de ser uno de los primeros
realizadores del cine independiente en Estados Unidos.
Hay una obsesión que siempre ha sobrevolado su carrera como
cineasta. "Nunca podemos renunciar a nuestros orígenes porque
olvidar el pasado es perder quién eres. Por eso tenemos que mantener
viva la memoria histórica y el legado de nuestros antepasados",
lanzó Nava y la "bola" la recogió su colega, el emblemático director
y dramaturgo chicano Luis Valdez, fundador del teatro campesino y
autor de obras teatrales como Zoot suit, considerada una
pieza de culto en la cultura chicana.
"En nuestro cine mostramos las vivencias de la clase trabajadora,
de los campesinos, de los oprimidos, de los inmigrantes. Hemos
vivido en Estados Unidos por mucho tiempo, pero no fuimos a los
Estados Unidos, los Estados Unidos vinieron a nosotros, ni tampoco
cruzamos la frontera, la frontera nos cruzó a no-sotros. California,
Nuevo México, Nevada eran parte de México y desde hace mucho son
territorios ocupados", apuntó Valdez (Delano, California, 1940).
"De ahí que —agregó— somos una extensión de América Latina en
Estados Unidos y estamos luchando por mantener en pie nuestra
identidad", afirmó el director de la recordada película La bamba,
que estuvo protagonizada por Lou Diamond Phillips y narra la
meteórica carrera del intérprete chicano Ritchie Valens.
Valens murió el 3 de febrero de 1959 en un trágico accidente de
aviación, en el que también falleció el famoso músico estadounidense
Buddy Holly, quien fuera fuente de inspiración para figuras míticas
como Bob Dylan, The Beatles y The Rolling Stones. "Si Ritchie no
hubiera muerto con Buddy Holly en el avión quizás no hubiera sido
una leyenda del rock and roll para los estadounidenses", arriesgó
Valdez.