El presidente afgano, Hamid Karzai, acusó hoy al ilegal grupo
pakistaní Lashkar-e-Jhangvi del atentado antichiita en esta capital,
y solicitó medidas al gobierno de Islamabad para que se haga
justicia.
Karzai, quien regreso desde la ciudad alemana de Bonn, formuló
estas declaraciones al canal televisivo Shamshad durante una visita
a las víctimas hospitalizadas del hecho de la víspera, que provocó
en una procesión musulmana en Kabul 58 muertos, entre ellos un
estadounidense, y 134 heridos.
La explosión se sumó a otra menor que causó la muerte de cuatro
personas en la norteña ciudad de Mazar-i-Sharif y representó el
primer hecho de esa naturaleza contra una secta musulmana en
territorio afgano, señaló Prensa Latina.
Los talibanes condenaron rápidamente el doble atentado y
aseguraron que su movimiento insurgente de ninguna manera permite
atacar a afganos en nombre de su religión, tribu o procedencia.
El atentado suicida sin precedentes contra el santuario chií fue
planeado por una organización extremista con base en Pakistán,
denunció Karzai y precisó que se investiga el suceso y "hablaremos
con el gobierno de Islamabad al respecto".
Sin embargo, el portavoz militar pakistaní, general Athar Abbas,
desestimó toda sugerencia de que el violento grupo sectario tuviera
vínculos con las agencias de inteligencia de su país y afirmó que
los están persiguiendo.
En declaraciones a la prensa, en Islamabad, Abbas indicó que el
Lashkar-e-Janghvi declaró la guerra a las fuerzas de seguridad de
Pakistán y señaló que el grupo está implicado en varios de los
peores ataques contra esas fuerzas militares.
Los chiíes representan el 20 por ciento de los 30 millones de
afganos. El Ashura es uno de los días más sagrados del calendario
musulmán chiíta y recuerda el aniversario de la muerte del sobrino
nieto de Mahoma, Imam Hussein, en el siglo siete.