La Alianza Pro Justicia,que agrupa a 10 organizaciones de la
sociedad civil, cuestionó a dos magistrados designados por el
presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, por sus altos niveles de
dependencia del Ejecutivo, informó Prensa Latina.
En un comunicado de prensa que circula hoy, la agrupación dijo
esperar que la Asamblea Nacional rechace el nombramiento del Consejo
de Gabinete del martes 29 de noviembre de 2011 de Luis Ramón Fábrega
Sánchez y Hernán de León Fuentes como magistrados de la Corte
Suprema de Justicia.
La Alianza, apoyada por otras cinco organizaciones sociales,
entre ellas Conciencia Ciudadana, Voces Ecológicas y Fundación pro
Víctimas del Crimen, recordó un caso semejante en 2009 cuando el
Ejecutivo impuso a Alejandro Moncada Luna como magistrado de la Sala
Tercera.
Dos años después, agrega, impone el nombramiento de Fábrega
Sánchez cuestionado por su vinculación directa con el presidente al
ser hermano de la viceministra de la Presidencia.
"Lo anterior crea un ambiente de desconfianza en torno a la
efectividad de este Tribunal de Justicia, al cual le corresponde
enfrentar las arbitrariedades administrativas en el ejercicio del
poder, especialmente, del Poder Ejecutivo", señala el grupo.
La Alianza también cuestiona el nombramiento de Hernán de León
Fuentes como magistrado de la Sala Primera de lo Civil por ser un
funcionario con mando jurisdiccional del Ejecutivo ya que es
magistrado presidente del Tribunal Administrativo Tributario desde
febrero de 2010.
En tal sentido, dice el comunicado, con el nombramiento se viola
el artículo 203 de la Constitución que dice que no podrá ser
nombrado magistrado de la Corte Suprema de Justicia quien ejerza o
haya ejercido cargos de esa naturaleza.
El grupo llamó a todos los ciudadanos para que sean vigilantes de
la actuación de la Corte y su Sala Tercera, y a unirse en contra del
control total de la administración de Justicia en Panamá por parte
del Ejecutivo.
Al gobierno de Martinelli se le cuestiona el control que ejerce
sobre el Poder Judicial y él mismo ha reconocido que en las reformas
constitucionales en estudio se le reste poder al presidente en el
nombramiento de magistrados.