La Asamblea General de la ONU volverá a aprobar una resolución
titulada Armonía con la Naturaleza enfocada a enriquecer el estudio
y la información sobre el impacto negativo de la actividad humana
sobre los ecosistemas.
Con ese objetivo, la Segunda Comisión de ese órgano aprobó la
víspera un proyecto de resolución impulsado por unos 30 países,
entre ellos Bolivia, Brasil, Cuba, Ecuador, Honduras, Nicaragua,
Paraguay, República Dominicana y Venezuela, por América Latina,
reporta Prensa Latina.
El texto reitera la preocupación existente por el deterioro
ambiental documentado y las consecuencias adversas de la acción de
los hombres y las mujeres en la naturaleza y destaca la necesidad de
reforzar los conocimientos científicos en esa materia.
En uno de sus párrafos, la propuesta sostiene que el índice del
Producto Interno Bruto no está concebido para medir el deterioro
ambiental resultante de la actividad humana y pide solucionar esa
limitación.
Asimismo, reconoce las disparidades existentes en cuanto a la
disponibilidad de datos estadísticos básicos sobre los tres pilares
del desarrollo sostenible (ecológico, económico y social) y la
necesidad de mejorar la calidad y cantidad de esa información.
Más adelante, el texto reafirma que para lograr ese desarrollo a
nivel mundial es indispensable introducir cambios fundamentales en
la formas de producción y consumo y llama a los países
industrializados a tomar la iniciativa en ese sentido.
Al respecto, ratifica la validez del principio de
responsabilidades comunes, pero diferenciadas establecido hace 20
años por la Declaración de la Cumbre de la Tierra celebrada en Río
de Janeiro.
Según el documento, muchas civilizaciones antiguas y culturas
indígenas tienen una historia rica de comprensión de la simbiosis
entre los seres humanos y la naturaleza y que promueve una relación
mutuamente beneficiosa.
El proyecto sometido a la aprobación de la Asamblea General
insiste en que el desarrollo sostenible es un concepto holístico que
exige fortalecer los vínculos interdisciplinarios entre las
distintas ramas del conocimiento.
Por todo lo anterior, pide organizar un diálogo interactivo por
el Día Internacional de la Madre Tierra (23 de abril) de 2012, para
examinar los resultados de los estudios científicos sobre los
efectos de las actividades humanas en el ecosistema del planeta.
También solicita continuar la utilización de varios portales de
la ONU para recabar información y contribuciones sobre ideas y
actividades tendientes a fomentar un enfoque holístico del
desarrollo sostenible en armonía con la naturaleza.
Esos medios servirán además para promover la integración de
trabajos científicos y los éxitos logrados en el uso de los
conocimientos tradicionales, de acuerdo con la propuesta.