Somos un continente, una región, un pueblo de pueblos que apunta
al porvenir con decisión, afirmó el presidente ecuatoriano, Rafael
Correa, tras advertir que esta integración latinoamericana y el
cambio de época no lo para nadie.
Ahora que hemos firmado el acta de nacimiento de la Comunidad de
Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), ratificamos que somos
un pueblo gigante, pueblos diversos, que ya nunca más estarán solos
y hemos trazado nuestro destino unitario, recalcó.
Al concluir anoche la sesión solemne de la Alcaldía Metropolitana
de Quito por el 477 aniversario de su fundación, el Mandatario hizo
un recuento de unos dos mil millones de dólares invertidos por la
Revolución Ciudadana en obras de beneficio social en la capital
ecuatoriana, reporta Prensa Latina.
Ojalá, dijo, en próximas sesiones solemnes podamos hablar sin
tener que recurrir a cifras para rebatir a quienes pretenden sembrar
ideas regionalistas con el propósito de hacerle daño al gobierno y
al país.
Este es el nuevo tiempo de la Patria, recalcó Correa,
necesitamos, avanzar con sentido de urgencia, no podemos darnos el
lujo de perder el tiempo ni avanzar al ritmo del más lento, tenemos
que construir un nuevo Ecuador y ya hemos perdido demasiado tiempo.
Estamos construyendo esta Patria Grande que busca su verdadero
crecimiento apuntando al Sur, enfatizó.
Necesitamos, precisó, hoy más que nunca, de la unidad integral;
la creación de espacios regionales soberanos; una nueva estructura
financiera que no apunte a la creación de consumidores globales; y
de ciudadanos con solidaridad, entrega, compromiso y pasión por la
Patria.
Jamás vamos a celebrar la conquista. No celebramos la muerte y
desolación, pero junto a los más remotos habitantes de la región del
Quitu celebramos a quienes supieron levantarse contra el despotismo
y a la gente rebelde capaz de desterrar a déspotas y corruptos,
dijo.
Celebramos, recalcó, esta ciudad conventual, anarquista, atea,
crédula, rebelde, masona, cristiana, todo al mismo tiempo, y nos
enorgullece vivir aquí rodeados de afecto, conocimientos, fuego de
volcanes, viento de montañas, ulular de picaflores y vientos de
libertad.
Tenemos sangre sabia, milenaria, de inga, de mandinga, de moros y
cristianos, de árabes, cholos, longos, montubios, chagras, manabas,
lojanos, guayaquileños, todas las vertientes del cariño, las fuerzas
y las ganas de levantar este país, subrayó el Mandatario
ecuatoriano.
Quito, mestizo en el corazón ardiente de la Patria, celebra la
memoria de sus raíces, reivindicando a la vez a aquellos que
vinieron desde lejos, pero no a los que vinieron para matar y robar,
sino de los que llegaron para sembrar un nuevo abecedario, señaló
Correa.
Estamos construyendo un futuro de libertad, seguridad, confianza,
un futuro del Buen Vivir, solidaridad y alegría compartida,
levantando sobre nuestra memoria esa ciudad ideal que no existe
todavía pero que está ya prefigurada en los sueños de todos los
quiteños, acotó.
Recordó finalmente a Simón Bolívar, ese extraordinario
latinoamericano que pensaba en siglos y miraba en continentes, en
cuyos sueños vislumbraba nuestra Patria Grande, de paz y
solidaridad, con un solo corazón inmenso en forma de continente.