Nacido en una fecha de connotación cabalística —el 11 del mes 11
de 1911—, Matta tuvo una estrechísima vinculación con la Casa de las
Américas, adonde llegó por primera vez en 1963. En su interior puede
verse, como presencia tutelar, la pintura de dimensión muralística
Cuba es la capital. El Museo Nacional atesora otra obra de
similares proporciones, Han tomado las estrellas, que
evoca la huella inicial que dejó un país en revolución en su paleta.
Roberto Fernández Retamar calificó así esa relación con la Casa:
"Era como un volcán cuando pasaba. Por eso se llevaba tan bien con
ese otro volcán que fue Haydée Santamaría".
Aunque perteneció al movimiento surrealista, con la aprobación
entusiasta de su principal animador, André Breton, el chileno no se
ajustó del todo a esa estética. Siempre hubo en su creación la
búsqueda de una voz independiente, por momentos tironeada por su
espíritu lúdicro pero, a medida que fue avanzando en edad,
caracterizada por un consciente y controlado estallido de emociones
visuales y sugerencias simbólicas.
De ello nos habla la querida profesora Adelaida de Juan cuando
observa: "Matta es extraordinariamente exigente. El juego lo es en
serio, él no tolera un desliz o un detalle descuidado o falso, pues
todo debe responder a una necesidad expresiva sentida verdaderamente
y en profundidad. Tal fue su enseñanza ejemplar siempre".
El cartel del festival es una prueba fehaciente de ese oficio.
Pareciera hecho al descuido, pero si se escudriña en la composición
del dibujo, se advierte la coherencia expresiva de un dibujante que
refleja con gracia inefable la vocación poética de los seres
humanos.
Al disfrutar la obra en todos los ámbitos de una ciudad tomada
por el cine y las artes, viene al recuerdo el testimonio que el
propio Matta dio de su intención creativa: "Cuando hago un cuadro,
pinto alrededor de mí; he tratado de hacer como si estuviera en el
centro del cubo, y el cuadro, en vez de ser una ventana delante de
mí, es los seis lados de un cubo. Entonces el espectador no es ya un
espectador, sino un ser, ya que adquiere conciencia de ser".