En su lugar, Matta

VIRGINIA ALBERDI BENÍTEZ

La exposición insignia que acompaña la trigésimo tercera edición del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano se halla donde mejor puede estar en Cuba: la Casa de las Américas. Desde ella aflora y desde allí irradia su naturaleza de plena libertad. Porque la Casa es y fue la casa de Roberto Matta, el gran pintor chileno y universal que, en este 2011, celebró su centenario y al cual rinde homenaje el evento fílmico con la utilización de un boceto suyo como cartel y el despliegue en la institución de Tercera y G de su incursión en el libro como soporte de sus invenciones artísticas y en la ilustración de Don Quijote, personaje que heredó en espíritu y aventura.

Una obra de Matta en el cartel del 33 Festival del Nuevo Cine Latinoamericano.

Nacido en una fecha de connotación cabalística —el 11 del mes 11 de 1911—, Matta tuvo una estrechísima vinculación con la Casa de las Américas, adonde llegó por primera vez en 1963. En su interior puede verse, como presencia tutelar, la pintura de dimensión muralística Cuba es la capital. El Museo Nacional atesora otra obra de similares proporciones, Han tomado las estrellas, que evoca la huella inicial que dejó un país en revolución en su paleta. Roberto Fernández Retamar calificó así esa relación con la Casa: "Era como un volcán cuando pasaba. Por eso se llevaba tan bien con ese otro volcán que fue Haydée Santamaría".

Aunque perteneció al movimiento surrealista, con la aprobación entusiasta de su principal animador, André Breton, el chileno no se ajustó del todo a esa estética. Siempre hubo en su creación la búsqueda de una voz independiente, por momentos tironeada por su espíritu lúdicro pero, a medida que fue avanzando en edad, caracterizada por un consciente y controlado estallido de emociones visuales y sugerencias simbólicas.

De ello nos habla la querida profesora Adelaida de Juan cuando observa: "Matta es extraordinariamente exigente. El juego lo es en serio, él no tolera un desliz o un detalle descuidado o falso, pues todo debe responder a una necesidad expresiva sentida verdaderamente y en profundidad. Tal fue su enseñanza ejemplar siempre".

El cartel del festival es una prueba fehaciente de ese oficio. Pareciera hecho al descuido, pero si se escudriña en la composición del dibujo, se advierte la coherencia expresiva de un dibujante que refleja con gracia inefable la vocación poética de los seres humanos.

Al disfrutar la obra en todos los ámbitos de una ciudad tomada por el cine y las artes, viene al recuerdo el testimonio que el propio Matta dio de su intención creativa: "Cuando hago un cuadro, pinto alrededor de mí; he tratado de hacer como si estuviera en el centro del cubo, y el cuadro, en vez de ser una ventana delante de mí, es los seis lados de un cubo. Entonces el espectador no es ya un espectador, sino un ser, ya que adquiere conciencia de ser".

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Cultura | Deportes | Cuba en el mundo |
| Comentarios | Opinión Gráfica | Ciencia y Tecnología | Consulta Médica | Cartas| Especiales |

SubirSubir