Algo tienen de eternas estas canciones

La cantante catalana Silvia Pérez Cruz y el contrabajista pamplonés Javier Colina recrearán temas de Marta Valdés y otros íconos del filin en conciertos que tendrán lugar mañana jueves en Bellas Artes y el domingo en La Caridad, de Santa Clara

PEDRO DE LA HOZ

 foto: Yaimí RaveloNo es extraño que Silvia Pérez Cruz y Javier Colina se hayan asociado para repasar, o mejor dicho, recrear piezas de esa intensa y pródiga zona de la canción cubana conocida como filin.

Ya les escuchará el público de la Isla mañana jueves a las 7:00 p.m. en la sala teatro del Museo Nacional de Bellas Artes y el domingo a las 5:00 p.m. en el teatro La Caridad, de Santa Clara; ella, con su voz cálida; él, contrabajo a la orden, al frente de un trío de corte jazzístico completado por el pianista Albert Sanz y el baterista Marc Miralta.

Entonces comprenderán cómo la música cubana, y en particular, el entorno de la canción —todas las trovas— forman parte del alma de estos dos músicos, quienes presentarán en vivo los resultados de un álbum que en menos de un año se ha hecho sentir en los medios artísticos de la península: En la imaginación.

Obviamente se trata del célebre bolero de Marta Valdés que da título al disco y a los conciertos.

"Yo conocí a Marta —contó a Granma Colina— a partir del trabajo que hizo Chano Domínguez con ella y su música en el disco Tú no sospechas, algo más de una década atrás, y en el cual yo participé. Sus canciones me parecieron sencillamente estupendas; son de esas cosas que uno va guardando en la memoria más entrañable y que de pronto salen y te motivan. Y eso fue lo que sucedió cuando compartí ese interés con Silvia. Ella está hecha para cantar esos temas".

"A mí me fascinó la idea de Javier —confesó Silvia— porque este tipo de canción tiene mucho que ver con mi historia personal. Mi padre ha dedicado su vida a estudiar las habaneras y tiene en muy alta estima la producción musical cubana. No son fáciles de cantar, sobre todo Marta Valdés plantea líneas melódicas a las que hay que entrarle bien. Pero cuando una las aprende, es como si te pertenecieran de toda una vida. Algo tienen de eternas estas canciones".

En la punta del iceberg de la entrega está Marta Valdés. A su alrededor, otros grandes compositores cubanos, José Antonio Méndez, Piloto y Vera, Ernesto Grenet, Oscar Hernández, Félix Reina, la presencia tutelar de Sindo Garay y el allegamiento de una mexicana, María Grever, que pareciera nacida en la Isla.

"Vengo del jazz y eso se va a sentir en los arreglos, nada complicados pero con el sabor del género. Lo importante es lo que se dice en cada canción seleccionada por sus letras y, claro está, el valor de la música. Este es un trabajo que no tiene que ver con la moda. A mí no me interesa un trabajo que pueda complacer a algunos durante uno o dos años y luego desaparezca hasta que tengas que inventarte otro éxito. Creo en valores más duraderos aunque no ocupes el primer lugar en el mercado", acotó Colina.

"A cada pieza —agregó Sivia— le he querido dar un toque íntimo. Son historias que se cuentan y pueden ser compartidas por todos los seres humanos, sin diferencia generacional. De hecho, cuando nos hemos presentado en Cataluña y luego en el Festival de Jazz de Madrid, he visto a muchos jóvenes compartir estas canciones".

A los 28 años de edad, Silvia es un talento muy reconocido en Cataluña, tanto por su trabajo con el grupo Las Migas como al emprender la carrera en solitario. En el 2009 se anotó un doble gol, al ganar el Premio Altaveu por su versatilidad interpretativa y alzarse con el Premio Martí y Pol por la musicalización de un poema de María Mercé Marsal. Cuba no es una novedad en su trayectoria; ya estuvo en el Festival La Huella de España.

Una y otra vez Javier se ha encontrado con la música cubana, desde los días en que acompañó por acá a Santiago Auserón (Juan Perro) a la caza de sones primigenios. Con Pancho Amat experimentó una fusión que llamaron jazz son. Se le reconoce como piedra angular en Lágrimas negras, disco y serie de conciertos de Bebo Valdés y Diego el Cigala y en Yo vengo de aquí, de Compay Segundo.

Sobre las expectativas de Javier y Silvia en sus inminentes presentaciones en La Habana y Santa Clara, unas últimas palabras de Javier: "Ningún nerviosismo, si acaso un cosquilleo por hacer música cubana en Cuba para los cubanos, quienes deben saber que son músicas universales. Por demás, tratar de contribuir con modestia a que estas canciones que han sobrevivido al tiempo nos sobrevivan a nosotros mismos", dijo Javier. "Vengo a disfrutar, quisiera que todo el público disfrutara. Y en el plano muy personal, tener la dicha y el honor de que Marta Valdés me escuche", concluyó Silvia.

 

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