No
es extraño que Silvia Pérez Cruz y Javier Colina se hayan asociado
para repasar, o mejor dicho, recrear piezas de esa intensa y pródiga
zona de la canción cubana conocida como filin.
Ya les escuchará el público de la Isla mañana jueves a las 7:00
p.m. en la sala teatro del Museo Nacional de Bellas Artes y el
domingo a las 5:00 p.m. en el teatro La Caridad, de Santa Clara;
ella, con su voz cálida; él, contrabajo a la orden, al frente de un
trío de corte jazzístico completado por el pianista Albert Sanz y el
baterista Marc Miralta.
Entonces comprenderán cómo la música cubana, y en particular, el
entorno de la canción —todas las trovas— forman parte del alma de
estos dos músicos, quienes presentarán en vivo los resultados de un
álbum que en menos de un año se ha hecho sentir en los medios
artísticos de la península: En la imaginación.
Obviamente se trata del célebre bolero de Marta Valdés que da
título al disco y a los conciertos.
"Yo conocí a Marta —contó a Granma Colina— a partir del
trabajo que hizo Chano Domínguez con ella y su música en el disco
Tú no sospechas, algo más de una década atrás, y en el cual yo
participé. Sus canciones me parecieron sencillamente estupendas; son
de esas cosas que uno va guardando en la memoria más entrañable y
que de pronto salen y te motivan. Y eso fue lo que sucedió cuando
compartí ese interés con Silvia. Ella está hecha para cantar esos
temas".
"A mí me fascinó la idea de Javier —confesó Silvia— porque este
tipo de canción tiene mucho que ver con mi historia personal. Mi
padre ha dedicado su vida a estudiar las habaneras y tiene en muy
alta estima la producción musical cubana. No son fáciles de cantar,
sobre todo Marta Valdés plantea líneas melódicas a las que hay que
entrarle bien. Pero cuando una las aprende, es como si te
pertenecieran de toda una vida. Algo tienen de eternas estas
canciones".
En la punta del iceberg de la entrega está Marta Valdés. A su
alrededor, otros grandes compositores cubanos, José Antonio Méndez,
Piloto y Vera, Ernesto Grenet, Oscar Hernández, Félix Reina, la
presencia tutelar de Sindo Garay y el allegamiento de una mexicana,
María Grever, que pareciera nacida en la Isla.
"Vengo del jazz y eso se va a sentir en los arreglos, nada
complicados pero con el sabor del género. Lo importante es lo que se
dice en cada canción seleccionada por sus letras y, claro está, el
valor de la música. Este es un trabajo que no tiene que ver con la
moda. A mí no me interesa un trabajo que pueda complacer a algunos
durante uno o dos años y luego desaparezca hasta que tengas que
inventarte otro éxito. Creo en valores más duraderos aunque no
ocupes el primer lugar en el mercado", acotó Colina.
"A cada pieza —agregó Sivia— le he querido dar un toque íntimo.
Son historias que se cuentan y pueden ser compartidas por todos los
seres humanos, sin diferencia generacional. De hecho, cuando nos
hemos presentado en Cataluña y luego en el Festival de Jazz de
Madrid, he visto a muchos jóvenes compartir estas canciones".
A los 28 años de edad, Silvia es un talento muy reconocido en
Cataluña, tanto por su trabajo con el grupo Las Migas como al
emprender la carrera en solitario. En el 2009 se anotó un doble gol,
al ganar el Premio Altaveu por su versatilidad interpretativa y
alzarse con el Premio Martí y Pol por la musicalización de un poema
de María Mercé Marsal. Cuba no es una novedad en su trayectoria; ya
estuvo en el Festival La Huella de España.
Una y otra vez Javier se ha encontrado con la música cubana,
desde los días en que acompañó por acá a Santiago Auserón (Juan
Perro) a la caza de sones primigenios. Con Pancho Amat experimentó
una fusión que llamaron jazz son. Se le reconoce como piedra angular
en Lágrimas negras, disco y serie de conciertos de Bebo
Valdés y Diego el Cigala y en Yo vengo de aquí, de Compay
Segundo.
Sobre las expectativas de Javier y Silvia en sus inminentes
presentaciones en La Habana y Santa Clara, unas últimas palabras de
Javier: "Ningún nerviosismo, si acaso un cosquilleo por hacer música
cubana en Cuba para los cubanos, quienes deben saber que son músicas
universales. Por demás, tratar de contribuir con modestia a que
estas canciones que han sobrevivido al tiempo nos sobrevivan a
nosotros mismos", dijo Javier. "Vengo a disfrutar, quisiera que todo
el público disfrutara. Y en el plano muy personal, tener la dicha y
el honor de que Marta Valdés me escuche", concluyó Silvia.