Los latinos que vivimos en Estados Unidos también somos América
Latina porque nunca permitiremos que sea el patio trasero de
Norteamérica, además de mantenernos fieles a nuestros orígenes,
aseguró hoy el dramaturgo Luis Valdez.
El cineasta chicano expresó que la nostalgia distingue a este
grupo en su intervención durante la mesa que trató temas
relacionados con el enfoque cinematográfico sobre la decisión del
viaje de los migrantes, que sesionó aquí como parte del Festival
Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano.
Agregó que el primer gran problema cultural de los latinos en la
nación norteña es hallar el modo de llamarnos, insertarnos en esa
sociedad que nos discrimina, reflejar nuestra realidad a través de
la complejidad lingüística del idioma, y por último vencer los
estereotipos negativos de las producciones hollywoodenses.
Sobre la frontera entre México y Estados Unidos, el cineasta
Gregory Nava dijo que es el único ejemplo visible entre el primer
mundo y el tercero, y pese a que los dos lados no pueden existir el
uno sin el otro, la línea divisoria refuerza los contrastes entre
dos pueblos vecinos: la miseria de Tijuana y la riqueza de San
Diego.
Al referirse a la manera particular de reflejar ese mundo, el
director de filmes exitosos como Norte y Selena, apuntó la necesidad
que siente de regresar a los orígenes, por eso en sus películas
siempre hay dos protagonistas que hablan en inglés, español y en el
idioma de sus ancestros yaquis, pueblo indígena del estado mexicano
de Sonora.
Resulta fantástico encontrar a personas que hablen en su idioma
natal después de 500 años de conquista y opresión, aseveró Nava.
En otro momento del debate, Valdez precisó que en Estados Unidos
no abundan los latinos ricos, por eso los personajes más
representativos en las producciones realizadas por ellos resultan
ser personas humildes, trabajadores e indocumentados, que emigran en
busca de mejores condiciones de vida, informó