"¡No a la austeridad ciega!, ¡Tenemos otras alternativas!",
rezaba una banderola que encabezaba la manifestación nacional
organizada por un frente común de sindicatos del sector privado y
público.
Venidos de todas partes del país, entre 52 mil personas según la
policía, y más de 80 mil según los sindicatos, desfilaron en las
calles con lemas como "el bienestar social no está en venta" y "la
austeridad no es la solución", según Europa Press.
Los sindicatos calificaron de desequilibradas las medidas, que no
afectan lo suficiente a los "responsables de la crisis". "Nos
hubiera gustado un impuesto sobre la fortuna, no para provocar una
estampida de los capitales, sino porque el ejemplo debe venir desde
arriba".
La manifestación ocurre además en un contexto político complicado
para el país que está sin un Gobierno de pleno ejercicio desde abril
del 2010. Tras cerca de 540 días de negociaciones, un nuevo Gobierno
prestará juramento la semana próxima, con el líder de los
socialistas francófonos, Elio di Rupo, como primer ministro, y
apoyado por una coalición.
Los seis partidos políticos flamencos y francófonos se pusieron
de acuerdo sobre un severo plan de recortes presupuestarios
destinados a reducir el déficit de Bélgica en conformidad con las
exigencias de la Comisión Europea.