El primer decenio del siglo XXI registró una cantidad de
huracanes intensos sobre Cuba muy superior al número de los
ocurridos para ese intervalo de tiempo desde 1801 a la fecha, según
muestra un estudio presentado ayer en la penúltima jornada del VI
Congreso Cubano de Meteorología, que reúne en La Habana a
especialistas de Estados Unidos, México, Brasil, Argentina,
Luxemburgo y Canadá.
Miriam Limia, investigadora auxiliar del Centro del Clima del
Instituto de Meteorología, señaló que entre el 2001 y el 2010
nuestro archipiélago sufrió el azote de siete huracanes Categorías
3, 4 y 5 en la escala de Saffir-Simpson, cifra sin precedentes en el
transcurso de cada una de las 21 décadas analizadas, mientras por
primera vez el total de organismos intensos sobrepasó de manera
significativa a los incluidos en las Categorías 1 y 2, que son casi
siempre los predominantes.
También resulta llamativo el paso de tres huracanes intensos en
una misma temporada (2008), la presencia nunca antes reportada en
las dos últimas centurias de dos sistemas tropicales de esa magnitud
en el oriente del país, y el primer caso de un huracán intenso en el
mes de julio (Dennis en el 2005).
Asimismo, el impacto del Gustav y el Ike en un intervalo de
tiempo de ocho días constituye un récord nacional en lo referido al
menor periodo de tiempo entre el cruce de dos ciclones tropicales de
gran intensidad sobre el territorio nacional.
Durante la sesión del jueves, el doctor Lixión Ávila, del Centro
Nacional de Huracanes de los Estados Unidos, ofreció una conferencia
magistral acerca del comportamiento de la temporada ciclónica del
2011, la cual a pesar de ser mucho más activa de lo normal, al
formarse 18 organismos con nombre, se caracterizó porque la mayoría
de los sistemas mostraron patrones nubosos no bien estructurados y
las trayectorias que describieron los llevaron a recurvar sobre
aguas abiertas del Atlántico, sin afectar tierra firme.
Como dato de interés, el doctor Ávila señaló que todavía la
ciencia no ha podido dar respuestas a todas las interrogantes
vinculadas a la formación de los ciclones tropicales, pues en la
temporada recién finalizada ninguno surgió en las áreas donde
existían las condiciones más favorables.