En Cuba constituye la segunda causa de mortalidad general, la
primera en años de vida potencialmente perdidos y la de mayor
impacto en la esperanza de vida al nacer. Durante el pasado 2010 fue
la primera causa de muerte en diez provincias y en la Isla de la
Juventud.
Cada año se diagnostican alrededor de 30 mil nuevos casos y se
registran más de 20 mil fallecidos. Puede afectar a ambos sexos y
presentarse en cualquier edad, aunque el envejecimiento se considera
un importante factor de riesgo.
Para desarrollar una verdadera ofensiva contra este padecimiento
en el menor tiempo posible, el Ministerio de Salud Pública cuenta
con una estructura denominada Sección Independiente de Control del
Cáncer (SICC) que une sus esfuerzos en el perfeccionamiento de los
procesos relacionados con la prevención, diagnóstico, tratamiento y
cuidados de soporte a pacientes y familiares, integrados a los
objetivos estratégicos y a la regionalización de los servicios para
el tratamiento especializado.
Los esfuerzos que realiza nuestro país en esta esfera no son
vanos, subraya la doctora Teresa Romero Pérez, jefa del SICC y
Coordinadora Nacional del Programa Integral para el Control del
Cáncer. Y sustenta su afirmación diciendo que es ciencia constituida
que el cáncer es, en gran medida, evitable. "Muchos se pueden
prevenir, otros detectar en las primeras fases de desarrollo y ser
tratados y curados. En las etapas avanzadas es posible utilizar
tratamientos convencionales o alternativos para controlar su
progresión y ofrecer cuidados continuos".
La ciencia continúa su avance en el conocimiento de sus causas.
Se conoce que el consumo de tabaco es uno de los factores
importantes de riesgo de cáncer de pulmón; el del cuello de útero
está ligado al Papiloma Virus y es hoy clasificado como una
enfermedad de trasmisión sexual.
También un grupo de factores de riesgo relacionados con una dieta
inadecuada, la poca actividad física, el mal control de infecciones,
la contaminación ambiental y el estrés mal canalizado, son
considerados como posibles causas del cáncer. Hay varios tipos en
que la probabilidad de padecerlos es mayor si se tiene un familiar
afectado. Sucede así en el de mama, ovario y en el de colon.
Como el diagnóstico oportuno resulta esencial para el tratamiento
y curación de muchos cánceres, la doctora Romero señala que es vital
conocer que, independientemente de su localización, hay síntomas y
signos comunes que nos pueden dar "una voz de alerta".
Entre ellos cita la presencia de tos persistente, el
adelgazamiento rápido sin causa justificada, la aparición de un
bulto en la piel o la transformación de un lunar que ya existía, el
sangramiento vaginal posmenopáusico o luego de las relaciones
sexuales, flujo o secreción vaginal persistente y los cambios en el
hábito intestinal.
En los niños, los familiares deben estar atentos a las manchas en
los ojos y el aumento de volumen en diferentes regiones del cuerpo,
y asimismo a los dolores óseos. En todos los casos, la conducta es
acudir de inmediato al médico.
¿Es curable o, al menos, posible el control de esta dolencia?...
En Oncología, afirma la especialista, se habla de curación cuando el
tumor no ha tenido recurrencia en los 10 años siguientes a la
conclusión del tratamiento. Esto ocurre sobre todo en los cánceres
que se pueden detectar tempranamente y aquellos en que, a pesar de
estar diseminados, tienen una alta sensibilidad a los tratamientos
actuales.
En los casos en que pueden ser tratados pero no curados, la
aspiración es la detención temporal o el control prolongado de la
enfermedad, similar a lo logrado por la ciencia con otras afecciones
de curso crónico como la diabetes mellitus o el asma.
Y concluye la doctora Romero: "Sería de gran utilidad para esta
cruzada emprendida contra el cáncer que los medios de comunicación
nos continúen ayudando en la lucha por la prevención y control de
esta enfermedad, que en este siglo XXI no es, necesariamente,
sinónimo de muerte".