NACIONES
UNIDAS, 23 noviembre.— Tres de las más importantes agencias de la
ONU criticaron hoy los intentos de varios países para debilitar la
Convención sobre Bombas de Racimo (CBR) que prohíbe el uso,
producción, transferencia y almacenamiento de esos artefactos.
Ese instrumento fue adoptado en 2008 y cuenta con la firma de 11
Estados y la ratificación de 66.
El rechazo a esas maniobras fue firmado por la coordinadora de
asistencia de emergencia de la ONU, Valerie Amos; la administradora
del Programa para el Desarrollo, Helen Clark, y la Alta Comisionada
para los Derechos Humanos, Navi Pillay.
En un comunicado conjunto, las tres dirigentes de la organización
mundial destacaron que la prohibición amplia de esas armas es la
única forma de salvar vidas frente a sus efectos indiscriminados y
definitivos.
En ese sentido, repudiaron, sin mencionar nombres, las maniobras
de varios países que tratan de concertar en Ginebra un nuevo tratado
sobre la materia en formato de protocolo añadido a la CBR.
Agregaron que ese proyecto (impulsado por Estados Unidos)
disminuye el nivel de la Convención y no sirve para enfrentar las
amenazas que las bombas de racimo constituyen en los aspectos
humanitarios y de desarrollo.
Además, esa propuesta permitirá el uso indefinido de ese tipo de
municiones producidas después del 1 de enero de 1980, las cuales
están prohibidas por la CBR por sus inaceptables consecuencias para
las personas, dice el comunicado.
Para las tres agencias de la ONU, la aprobación del protocolo
propuesto sentará un precedente distorsionador en la ley
internacional humanitaria.
Amos, Clark y Pillay alertaron que la adopción del protocolo
propuesto debilita la prohibición existente sobre un arma altamente
peligrosa.
Las bombas de racimo son lanzadas desde aviones y morteros y
esparcen cientos de municiones que impactan dondequiera sin
discriminación.