CIUDAD DEL CABO.— Sudáfrica y República Democrática del Congo
firmaron un acuerdo para construir una represa que puede dar
electricidad a más de la mitad de los 900 millones de africanos,
pero expertos temen que los inversores extranjeros finalmente
desvíen en su provecho una gran cantidad de esa energía.
El presidente congoleño Joseph Kabila y su par sudafricano Jacob
Zuma firmaron hace unos días un tratado para construir la represa
Grand Inga en el río Congo, 225 kilómetros al sudoeste de Kinshasa.
La represa se construirá en las cataratas Inga, donde el río
Congo cae casi 100 metros y fluye a una velocidad de 43 metros
cúbicos por segundo.
Se calcula que el complejo generará casi 40 000 megavatios, más
del doble de la mayor represa existente, la de Tres Gargantas, en
China, y más de un tercio del total de la electricidad producida
actualmente en África.
"Mejorará el acceso a la energía limpia y eficiente en el
continente y contribuirá de forma significativa al desarrollo y a
una economía con bajas emisiones de dióxido de carbono", declaró
Zuma en Lubumbashi, la segunda ciudad más grande de República
Democrática del Congo (RDC), donde se firmó el acuerdo. Es un "día
para demostrar el afro-optimismo", añadió.
Será la represa más grande del mundo y formará parte de la
iniciativa para establecer una red eléctrica que estimule el
desarrollo económico e industrial en el continente.
Hasta ahora no se ha utilizado toda la capacidad energética de
las cataratas de Inga, donde están en funcionamiento las centrales
hidroeléctricas Inga I e Inga II, con una producción instalada de
apenas 1 775 megavatios, mientras Inga III está en fase de proyecto
al igual que Grand Inga.
Las razones para no utilizar todo el potencial de las cataratas
han sido principalmente económicas.
El costo de la construcción de Grand Inga, cuyo fin está previsto
para el 2025, ascenderá a 80 000 millones de dólares, a los que se
sumarán por lo menos otros 10 000 millones para conectarla a la red
eléctrica del continente. No son cifras que Sudáfrica y RDC puedan
financiar por sí solas.
El Banco Mundial, el Banco de Desarrollo Africano, el Banco
Europeo de Inversiones y varias compañías privadas del sector están
muy interesados en participar con generosas contribuciones. A cambio
esperan obtener grandes beneficios económicos sin prestar atención,
según los críticos, a las necesidades de desarrollo de la vasta
población pobre africana.
"Los inversores extranjeros participan en la construcción de la
represa para quedarse con una gran cantidad de energía barata al
término de la misma", alertó la investigadora Charlotte Johnson, del
Instituto para la Democracia en África, con sede en Sudáfrica.
(IPS)