Como en esta disciplina los boletos dependen de la ubicación de
los esgrimistas en el ranking mundial, repasemos los puestos de los
nuestros, urgidos de touchés certeros si pretenden cruzar aceros al
máximo nivel, pues los torneos punteables comenzaron a medirse desde
junio último hasta mayo del 2012, lapso que contempla de seis a ocho
certámenes.
Comencemos por la espada femenina, modalidad de mejores
resultados en el presente ciclo. En los brazos de Yamilka Rodríguez,
Zuleidis Ortiz, Seily Mendoza y Marisol Oña se centran nuestras
mayores aspiraciones.
De ellas, la experimentada santiaguera de 33 años Ortiz es la
mejor ubicada (escaño 136 con ocho puntos), secundada por Oña, de 28
abriles en el lugar 182 y cinco unidades, las mismas que la también
indómita de 33 años y recientemente medallista de bronce en los
Panamericanos de Guadalajara, Rodríguez, y otras nueve espadistas.
Verlas combatir bajo los cinco aros se presenta difícil. En el
pasado Mundial de Catania, se pudo constatar su arsenal técnico y
excelente preparación física, pero eso no lo es todo. En la ronda de
64 tiradoras todas enfrentaron a rivales de mucho mayor aval y
kilometraje: Yamilka sucumbió 13-15 ante la polaca Magdalena
Piekarska, tercera en ese momento y cuarta en la actualidad con 153
rayas; Ortiz fue víctima 4-15 de la rusa y séptima Anna Sivkova; en
tanto Oña se inclinó 7-15 ante la también representante de Rusia
Lubov Shutova, ubicada en el 15 de la lista antes de comparecer en
Catania y quien luego ascendió al puesto 11 gracias a 111 puntos.
Más allá de los difíciles pareos a los que se enfrentan nuestras
espadistas por su ubicación en el ranking, la realidad arroja que en
buena medida tienen que ajustar las estrategias de combate según
marchen los asaltos cruciales.
Por ejemplo, a Yamilka en la semifinal de los Panamericanos ante
la estadounidense Courtney Hurley, tras ir delante por cinco toques
le igualaron el asalto y en el tiempo extra el aval competitivo de
su oponente, anclada en el número 18 del escalafón del orbe, la
sentenció.