LAS
TUNAS.— La presencia directa del marabú en más del 60 % del carbón
vegetal que produce esta provincia —según afirman representantes del
sector forestal— continúa acentuando la conveniencia de aprovechar
más, con fines energéticos, esa planta que se ha convertido en una
verdadera plaga sobre grandes extensiones de tierra en la geografía
nacional.
Aun así, no solo la necesidad de rescatar áreas infestadas por el
marabú motiva aquí su corte y quema. Productores y directivos
coinciden al destacar "la excelente calidad" del carbón que se
obtiene a partir del uso de esa espinosa variedad.
La práctica confirma que, entre otras ventajas, ese carbón se
distingue por tener gran poder calórico y una mayor consistencia, lo
que asegura un periodo de combustión más prolongado.
No por casualidad su aceptación crece entre quienes lo utilizan
dentro de Cuba y en otros países.
En municipios como Jobabo y Colombia, casi todo el carbón se
obtiene a partir de marabú, mientras en Amancio Rodríguez (también
al sur de la provincia) es igualmente considerable su presencia a la
hora de conformar los hornos criollos.
Tales resultados pueden servir de base para la meditación, sobre
todo entre quienes tienen y mantienen bajo el imperio de esa plaga
áreas que debieran estar tributando leche, viandas, granos, frutas,
carne...
Bien vale la pena hacerlo, si se tiene en cuenta el daño que ese
arbusto sigue provocando, la necesidad de cortarle paso y espacio,
las propiedades del carbón que él proporciona y la consiguiente
posibilidad de reducir la tala y la quema de otras especies
vegetales muy útiles para la economía, para los suelos y para
garantizar los niveles de forestación que se ha propuesto el país.