MANAGUA, 21 noviembre.— Nicaragua emplazó hoy al gobierno de
Estados Unidos por injerencia en las recientes elecciones nacionales
y a la OEA por falsedad y carencia de objetividad al emitir su
informe como observador de los comicios.
La denuncia fue presentada por Denis Moncada, embajador de este
país ante la Organización de Estados Americanos (OEA), quien comentó
el hecho al Canal 4 de la televisión local, en comunicación
telefónica desde Washington.
Nuestro planteamiento, estimó, es un elemento más que pone en
crisis la credibilidad de las funciones para las cuales fue diseñada
la OEA, por cuanto utilizó una misión de acompañamiento electoral
para emitir juicios dolosos.
Dicho informe debió estar cubierto de imparcialidad, objetividad
y transparencia; sin embargo, notificó de manera falsa que se les
prohibió la entrada en 10 juntas receptoras de votos (colegios) en
los sufragios del pasado 6 de noviembre.
Hemos afirmado que eso es falso y nuestro gobierno documenta los
hechos mediante investigación que será presentada a la OEA, indicó
Moncada, quien destacó la importancia de la próxima conformación en
Venezuela de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC),
sin la presencia de potencias norteñas.
Agentes y funcionarios de la embajada de Estados Unidos en esta
capital trataron de desacreditar la legitimidad y la transparencia
del proceso electoral en Nicaragua, en coordinación con partidos
opositores al gobierno del presidente Daniel Ortega, enfatizó el
embajador.
La actuación de esos diplomáticos, indicó, se sitúa al margen de
la ley, rompe con el Estado de Derecho, constituye una injerencia en
los asuntos internos de nuestro país y por lo tanto resulta
repudiable e inaceptable.
Por su naturaleza, añadió, viola los principios de la Carta
Interamericana y de la Carta Democrática; es decir, de documentos
emitidos por la OEA.
Las elecciones en Nicaragua constituyen un elemento importante de
su democracia; por tanto, la labor de los diplomáticos
norteamericanos viola esa Carta Democrática, que recoge fundamentos
básicos como no injerencia, no intervención en sus asuntos internos
de los Estados, respeto a la autonomía y la autodeterminación de los
pueblos, los cuales eligen libremente a sus gobiernos.
Y en caso nuestro, enfatizó, el presidente Ortega fue electo por
mayoría al igual que los diputados del Frente Sandinista de
Liberación Nacional a la Asamblea Nacional y el Parlamento
Centroamericano; igual legitimidad gozan los legisladores electos
por los partidos de la oposición, refirió.
En los términos de injerencia electoral y desestabilización en
Nicaragua, Moncada presentó este lunes la posición de su gobierno
durante la sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA.
El injerencismo político y el financiamiento electoral ha sido
una práctica sistemática de agentes de Estados Unidos y de algunos
gobiernos europeos en todas las elecciones realizadas en Nicaragua,
aseveró.
Esta vez los funcionarios de la potencia norteña trabajaron de
conjunto con sectores de la coalición opositora Partido Liberal
Independiente-Movimiento Renovador Sandinista (PLI-MRS), tal como lo
denunció el pasado sábado Víctor Boitano, candidato a diputado por
la oposición, recordó Moncada.