El primer ministro griego, Lucas Papademos, se reunirá hoy en
Bruselas con altos funcionarios europeos con el objetivo de asegurar
la entrega del préstamo concedido al país por la denominada troika:
Banco Central Europeo, Comisión Europea y Fondo Monetario
Internacional.
Para ello los responsables de estas instituciones financieras
piden garantías por escrito de los líderes de los tres partidos que
integran el gobierno de coalición que dirige Grecia, en el sentido
de que cumplirán las medidas de austeridad impuestas en la Cumbre de
la Eurozona celebrada el pasado 26 de octubre.
Tanto el ex-primer ministros Yorgos Papandréu, del
socialdemócrata Pasok, como George Karatzaferis, líder del
ultraderechista Laos, aceptaron esta responsabilidad durante una
reunión mantenida la víspera con representantes de la troika.
Sin embargo, el principal escollo en esta negociación se halla en
el líder del partido conservador Nueva Democracia, Antonis Samaras,
quien ratificó ayer su negativa a dar su compromiso por escrito
aunque reafirmándose a favor de las reformas planteadas desde la
Unión Europea.
Esa posición sólo busca evitar que los drásticos recortes afecten
a las expectativas de voto para su partido de cara a las elecciones
anticipadas, para las que aún no existe fecha concreta aunque se
baraja la del 19 de febrero próximo, según analistas.
Pero el gobierno de Papademos se enfrenta también a la firme
oposición de los sindicatos y de una población indignada que sufre
desde hace cuatro años una recesión creciente y constantes recortes
en su nivel de vida y derechos sociales.
El domingo el principal sindicato de la empresa estatal de
energía DEI amenazó con una ola de huelgas hasta hacer caer al
gobierno si avanza en los planes de privatización de la compañía
pública, tal y como demandan desde la UE, señaló Prensa Latina.
En su comunicado, la organización obrera advertía al gobierno,
impuesto contra la voluntad de los griegos, que tendría que superar
muchos obstáculos antes de conseguir vender lo que es propiedad del
pueblo.