Expresiones de apoyo al gobierno del presidente
Bashar al-Assad y de repudio a la Liga Árabe se suscitan este fin de
semana por todo el país e incluso en las Alturas del Golán ocupado y
Jerusalén, mientras una amplia delegación rusa inició una visita de
solidaridad.
Este domingo una enorme masa de pueblo se congregó
en la Plaza al-Hijaz en Damasco para repudiar los manejos de la LA y
la interferencia extranjera en los asuntos internos sirios.
Residentes de esta capital de unos ocho millones de
habitantes, incluidos los de los suburbios de su periferia, han
venido manifestándose de diversas formas a favor del gobierno y la
unidad nacional.
En medio de una intensa campaña mediática desde el
exterior, desde el viernes en muchas localidades acontecen
manifestaciones de respaldo a las autoridades desde concentraciones,
caravanas de vehículos, sentadas y hasta una vigilia con velas
escenificada por jóvenes en la ciudad de Aleppo, la más populosa del
país.
Millares de ciudadanos se concentraron el sábado en
Jableh, sureña provincia de Lattakia, para protestar contra la
actitud anti-siria de la LA, y manifestar su respaldo a la decisión
de independencia nacional y el programa integral de reformas, según
muestras este domingo imágenes de la televisión nacional.
Los participantes cantaron eslóganes con llamados a
la unidad nacional y el rechazo a quienes tienen tratan por crear el
caos en el país, y también de agradecimiento a los sacrificios que
están haciendo los militares y policías por contener y batir a las
bandas armadas terroristas.
Citado por la agencia de noticias SANA, Bassam
Hassan, identificado como miembro de la campaña "Todos por la
Patria", dijo que las decisiones de la LA son una flagrante
violación de su Carta y sirven a los intereses de Israel y las
agendas occidentales, a fin de socavar la unidad y estabilidad de
Siria.
En Jerusalén, se difundió aquí, un numeroso grupo de
palestinos escenificaron una sentada, organizada por el Comité
Popular de Solidaridad con Siria, de denuncia contra la política de
hostilidad intensificada que ejecuta Estados Unidos contra Damasco,
frente al Consulado norteamericano en esa ciudad.
Los "sentados" portaron carteles de apoyo al
presidente al-Assad, así como expresaron el rechazo a la intromisión
extranjera en los asuntos internos sirios, denunciaron que "las
propias manos que han ocasionado destrucción en sus tierras y
viviendas actualmente atacan a Siria".
También, en el Golán ocupado, el arzobispo Atallah
Hanna de la Iglesia Romana Ortodoxa Sebastiana presidió una nutrida
asamblea en la Casa del Pueblo de la localidad de Bqa'ta bajo el
lema "No a la decisión de la Liga Árabe, Si a la resistencia siria".
Hanna dijo que ya es claro que los estados árabes
implicados en la conspiración contra Damasco lo hacen a favor de la
política de Washington y no en beneficio de los intereses de la
nación árabe.
El emir Naser Darawsheh, imán de la mezquita de al-Abiyad
en la ciudad de al-Nasserieh en los territorios ocupados palestinos
desde 1948, expresó que Siria no será dañada por las conspiraciones
y que todo el pueblo palestino está con sus hermanos sirios.
Después de las oraciones musulmanas del viernes
millares de devotos salieron de las mezquitas en Damasco y otras
ciudades sirias para llamar públicamente a la unidad nacional y la
armonía religiosa.
Los imanes (sacerdotes islámicos) y otros
predicadores exhortaron precisamente a mantener la unidad, la
concordia y a conjurar la violencia, al tiempo que expresaron
respaldo por el gobierno del presidente al-Assad.
En un país musulmán un llamado así por parte de los
líderes del islam tiene un significado relevante por la influencia
que tiene en la mentalidad de los feligreses y la población en
general, señalaron observadores extranjeros.
El sábado inicio un programa de visitas una amplia
delegación rusa integrada por candidatos al Parlamento, deportistas,
periodistas y miembros de organizaciones juveniles y populares. Con
ellos viajó Johan Backman, profesor de ciencias sociales y políticas
de la Universidad de Helsinki, Finlandia, informó PL.