El rol de Latinoamérica para asegurar la provisión mundial de
alimentos será fundamental hacia el año 2050, consideró este sábado
en la ciudad de Buenos Aires el secretario argentino de Agricultura,
Lorenzo Basso.
Es por eso que resulta imprescindible la asociación
Brasil-Argentina, la cual tiene que consolidarse como una alianza
comercial y de todo tipo, sostuvo Basso al intervenir ante el II
Foro para el Futuro de la Agricultura, reporta Prensa Latina.
El funcionario manifestó además que el camino del agregado de
valor, los sellos de calidad y los procesos de certificación también
revestirán mucha importancia en el futuro y serán tenidos en cuenta.
Con relación a estos últimos, significó que ya se advierten
avances en las denominaciones de origen.
La semana pasada se otorgó la segunda denominación de origen en
la Argentina al salame de Tandil; la primera fue la del chivito
criollo del norte neuquino, señaló.
El viceministro de Agricultura indicó que otra de las prioridades
de Argentina es la promoción de los mercados y la apertura de más
conserjerías agrícolas en el exterior.
En ese sentido, adelantó que se trabaja ya en un proyecto de 10
centros en el mundo para permitir que las pequeñas y medianas
empresas argentinas puedan colocar los productos sin procesos de
intermediación.
Basso también refutó las pretensiones de los llamados países
centrales de que Argentina y los países en desarrollo vuelvan a
exportar commodities nada más, a atarse a los precios de los
commodities y dijo que ello quedó de manifiesto en las reuniones del
G-20.
El objetivo, denunció, es que estas naciones exporten materias
primas a bajo costo para no complicar la vida del primer mundo y que
el agregado de valor lo hagan los países destinatarios para generar
mano de obra.
Agregar valor significa puestos de trabajo y ésa es la pelea que
viene por delante, alertó.