La celebración ayer jueves del Día Internacional del Estudiante
en más de un centenar de naciones llegó en un momento trascendental
para el estudiantado mundial. Desde hace varios meses, la eclosión
de constantes protestas y marchas estudiantiles contra las reformas
privatizadoras de los gobiernos a la educación superior, llaman la
atención de América Latina y buena parte del resto del planeta.
Las principales avenidas de distintas ciudades de Chile, Colombia
y de la capital inglesa, se han tornado en plataformas recurrentes
para desnudar y denunciar las maniobras restrictivas
gubernamentales, que defienden un modelo de privatización de la
enseñanza, y que pone al descubierto la creciente desigualdad en el
acceso a la educación superior existente en múltiples estados del
orbe.
En respuesta a estas circunstancias, cientos de miles de
estudiantes universitarios demandan una educación equitativa y de
calidad, que trascienda las políticas neoliberales; exigen un
aumento del presupuesto y se oponen a la inversión empresarial en el
sector con ánimo de lucro, que tanto desnaturaliza la misión social
de las instituciones docentes.
Hoy, todo apunta a que los jóvenes están comprometidos con una
propuesta de educación alternativa, democrática y gratuita, al
servicio de la inmensa mayoría y que no esté sometida a la lógica
privada.
Apoyados por sus padres, profesores y distintos sectores sociales
y culturales, se muestran decididos a resistir y trascender en su
lucha por construir esta idea de universidad, a pesar de que la
mayoría de las protestas han sido primero desoídas y luego
reprimidas por algunos gobiernos, que hasta la fecha, solo han
respondido con cambios cosméticos a la situación.
Mientras, en medio de ese clima mundial, la juventud cubana llegó
a esta celebración con el objetivo de remodelar la universidad desde
adentro, para imbricar mejor su quehacer investigativo con las
necesidades de de-sarrollo nacional.
Luego de más de medio siglo de universidad en Revolución, nuestra
educación superior está ahora enfrascada en ratificar su modelo de
universidad científica, tecnológica y humanista, dinámica y
proactiva, que propicia la educación durante toda la vida y prioriza
la formación de valores y la creación y difusión del conocimiento.