Día Internacional del Estudiante

Por una educación equitativa y de calidad

OLGA DÍAZ RUIZ
olga@granma.cip.cu

La celebración ayer jueves del Día Internacional del Estudiante en más de un centenar de naciones llegó en un momento trascendental para el estudiantado mundial. Desde hace varios meses, la eclosión de constantes protestas y marchas estudiantiles contra las reformas privatizadoras de los gobiernos a la educación superior, llaman la atención de América Latina y buena parte del resto del planeta.

Las principales avenidas de distintas ciudades de Chile, Colombia y de la capital inglesa, se han tornado en plataformas recurrentes para desnudar y denunciar las maniobras restrictivas gubernamentales, que defienden un modelo de privatización de la enseñanza, y que pone al descubierto la creciente desigualdad en el acceso a la educación superior existente en múltiples estados del orbe.

En respuesta a estas circunstancias, cientos de miles de estudiantes universitarios demandan una educación equitativa y de calidad, que trascienda las políticas neoliberales; exigen un aumento del presupuesto y se oponen a la inversión empresarial en el sector con ánimo de lucro, que tanto desnaturaliza la misión social de las instituciones docentes.

Hoy, todo apunta a que los jóvenes están comprometidos con una propuesta de educación alternativa, democrática y gratuita, al servicio de la inmensa mayoría y que no esté sometida a la lógica privada.

Apoyados por sus padres, profesores y distintos sectores sociales y culturales, se muestran decididos a resistir y trascender en su lucha por construir esta idea de universidad, a pesar de que la mayoría de las protestas han sido primero desoídas y luego reprimidas por algunos gobiernos, que hasta la fecha, solo han respondido con cambios cosméticos a la situación.

Mientras, en medio de ese clima mundial, la juventud cubana llegó a esta celebración con el objetivo de remodelar la universidad desde adentro, para imbricar mejor su quehacer investigativo con las necesidades de de-sarrollo nacional.

Luego de más de medio siglo de universidad en Revolución, nuestra educación superior está ahora enfrascada en ratificar su modelo de universidad científica, tecnológica y humanista, dinámica y proactiva, que propicia la educación durante toda la vida y prioriza la formación de valores y la creación y difusión del conocimiento.

 

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