El presidente de Nigeria, Goodluck Jonathan, anunció hoy en Abuya
la intención de su gobierno de conceder una posibilidad de paz a
grupos armados opositores y facilitarles su integración y
rehabilitación en la sociedad.
Sin embargo, advirtió a los promotores de la violencia, renuentes
a deponer las armas, que deberán estar preparados para enfrentar la
fuerza de la ley, organizada para ir tras todos los promotores del
terror y actividades antisociales.
La alerta fue hecha por el mandatario durante la inauguración del
Comité Asesor Presidencial, encabezado por el Procurador General y
Ministro de Justicia, Mohammed Bello, y por representantes de la
policía, prisiones, asociaciones religiosas y de la Comisión
Nacional de Derechos Humanos.
Paralelo a ello abogó también por una revisión de la
administración de justicia e incluir en sus preceptos el perdón y el
alivio para los manifiestamente arrepentidos.
Según dijo, existe el criterio de un sistema penal nigeriano
punitivo y el énfasis debe estar en un carácter correccional y crear
oportunidades para los condenados, cualquiera que fuera su delito.
También llamó a prestar especial atención a los derechos humanos,
sobre todo ante una amplia evidencia de abuso.
Entre los principales grupos armados nigerianos está Boko Haram,
que significa educación prohibida, en alusión a asignaturas docentes
al estilo occidental que el grupo califica de contraria a los
valores del Islam.
La imposición de la charia, la ley islámica, en los estados del
norte de mayoría musulmana, está entre las demandas al gobierno por
parte del grupo integrista.
A él se le atribuyen, e incluso ha reivindicado, numerosos
ataques a posiciones gubernamentales y actos de violencia extrema
con un número elevado de muertos de miembros del ejército y de
civiles, informó