Más de 60 ballenas piloto agonizaron durante más de 48 horas en
una playa de la Isla del Sur de Nueva Zelanda pero ninguna pudo
salvarse, según las autoridades.
Fuentes del Ministerio patra la Protección del Medio Ambiente de
Nueva Zelanda informaron que los también llamados delfines negros
comenzaron a vararse en la playa de Farewell Spit, de muy difícil
acceso, desde hace dos días, reporta Prensa Latina.
La especie, que puede alcanzar más de nueve metros de longitud,
no suele abanadonar a los miembros del grupo enfermos o carentes de
orientación y deciden morir juintos, según expertos científicos.
Hace apenas un mes otras 20 ballenas pilotos murieeron en iguales
circunstancias en una región del sur de Australia.