Centenares de miembros del movimiento de los llamados indignados
marcharon este miércoles hacia la Casa Blanca para invitar al
presidente estadounidense, Barack Obama, a unirse a sus reclamos
contra la inequidad del sistema.
"Vengan con nosotros. Estamos a la vuelta de la esquina", es el
eslogan de los activistas, que acamparon cerca de la mansión
ejecutiva. "Lo recibiremos en nuestro movimiento", indicaron,
reporta Prensa Latina.
Mientras, la orden judicial que respaldó la estancia de los
indignados en una plaza pública de Nueva York, aunque sin desplegar
tiendas de campaña, abre la posibilidad de una solución a las
controversias existentes entre la alcaldía de Los Ángeles y el
movimiento de protesta.
Según el diario californiano La Opinión, la víspera se celebró la
última de una serie de negociaciones entre el personal de la oficina
del alcalde Antonio Villaraigosa, altos mandos del Departamento de
Policía de la ciudad (LAPD) y dirigentes del movimiento Occupy LA,
sin que se conozca el resultado del encuentro.
De acuerdo con el rotativo, los alcaldes y jefes de policía de
los municipios del país con campamentos de inconformes con Wall
Street discuten estrategias para evitar incidentes violentos, a raíz
del choque entre manifestantes y agencias del orden en Oakland a
finales de octubre.
Sin embargo, agrega ni en esa ciudad, ni en Nueva York han dejado
de emplear la fuerza pública para reprimir el movimiento.
Adrew Smith, comandante del la policía de Los Angeles, es
partidario de "encontrar una manera de acabar con esto
pacíficamente, tener un diferente tipo de protesta".
En general, agrega el periódico, la tensión creció entre los
indignados de Wall Street por los recientes arrestos y desalojos que
han ocurrido en Oakland, Nueva York y otras ciudades del país.
Mientras, en la mayor urbe californiana muchos manifestantes
dicen no estar dispuestos a salir bajo ninguna circunstancia.
"La gente se quiere quedar, muchos han perdido sus casas. Yo
tampoco me quiero ir", expresó al diario Rubén Escobedo, un veterano
de guerra que se integró a la resistencia contra el rumbo económico
del país desde principios de octubre.
"Si la Policía nos corre, más personas van a llegar", señaló.