La deslumbrante ciudad de Teherán tiene su Salón de la Fama, pero
no está dedicado a deportistas o artistas sobresalientes, sino a las
alfombras, ese tesoro nacional iraní, objeto de fantasías
milenarias.
Situado en una céntrica área de la inmensa capital iraní, el
Museo de las Alfombras alberga en total más de dos mil piezas, de
las cuales sólo están en exhibición unas 500, escogidas por el
preciosismo de su elaboración, el carácter representativo o, en un
caso específico, su valor arqueológico, reporta Prensa Latina.
El primer requisito para ingresar en este sancta sanctórum es la
laboriosidad en la elaboración del tapete: cuantos más nudos tenga
el tejido por centímetro lineal, mayor es su valor.
Por paradójico que parezca el ejemplar más importante del museo
es apócrifo pues se trata de la reproducción de una alfombra tejida
alrededor del año 500 antes de nuestra era, encontrado en 1949 por
un equipo de arqueólogos soviéticos encabezados por el extinto
profesor S. Rudenko.
La alfombra, que debe haber sido tejida durante el inicio del
apogeo del reino de los aqueménidas, el primer reino persa
independiente, fue encontrada dentro de un enorme bloque de hielo
que fue preciso derretir con enormes precauciones para evitar daños
a la obra que, sirvió, además, para determinar que el origen de esas
obras es iraní, algo que estaba en dudas.
El espécimen original está en el Museo del Hermitage, en Rusia.
También conocido como persa, el imperio Aqueménida, se extendía
por los territorios de lo que hoy son Irán, Irak, Turkmenistán,
Afganistán, Turquía, Chipre, Siria, El Líbano, Palestina, incluido
la porción que ocupa Israel y Egipto.
Más tarde ampliaría sus dominios hasta Libia, Grecia, Bulgaria,
Pakistán y partes del Cáucaso, Sudán y Asia Central, una vastedad
que permite suponer los fabulosos ingresos que obtenía por tributos
y que tendría como máximo exponente de estadista a Ciro el Grande.
Es en ese entorno de afluencia económica y control político que
surge y se desarrolla la maestría en la confección de las alfombras,
el cual alcanza niveles de arte con la llegada del Islam a esos
territorios.
Aunque también la entronización de la religión musulmana implicó
ciertas restricciones.
Una de las características de los dibujos plasmados en las
alfombras, en su mayoría flores y plantas, se debió a la prohibición
vigente en la religión musulmana de representar figuras humanas o de
animales, una tarea que sólo compete a Allah (Dios).
Este precepto, sin embargo, es vulnerado y en muchas de las obras
expuestas en el museo aparecen representaciones de antiguos reyes,
del poeta nacional Ferdusi e incluso de animales.
La explicación viene de la guía de la exposición quien,
preguntada al respecto, aduce con: la inmensa mayoría de los iraníes
somos musulmanes chiítas, mucho más liberales.
Otras fuentes impugnan ese razonamiento y afirman de manera
categórica que la omnipresencia de las flores en los dibujos
responde a las características de Irán, un país con grandes
extensiones desérticas lo que explica el amor por las flores y las
plantas de sus habitantes.
Según algunos teóricos las alfombras voladoras que aparece en Las
Mil y Una Noches fue vía escogida por los autores de esa obra
maestra de la literatura islámica, para expresar sus ansias de
escapar de las rígidas normas que imponía la religión a la
imaginación creativa.
Escuela de pensamiento y tradiciones aparte, el Museo de las
Alfombras, una vasta instalación en una de las zonas más modernas de
Teherán, guarda con celo sus tesoros a temperatura y nivel de
humedad controlados con celo, entre los que se encuentran tapices,
cuya fabricación data de varios siglos.
Algunos han pertenecido a miembros de la realeza europea y han
pasado de manos a poseedores de vastas fortunas como la familia
Rockefeller, encumbrada por la posesión de enormes masas de dinero
por la explotación del petróleo de varios países islámicos.
Cualquiera que sea la explicación, la realidad es que las
alfombras persas son un don de Irán al mundo y justifica el celo con
que son fabricadas y preservadas por sus poseedores.