Desde Haití

Cuba se mantiene al lado del pueblo haitiano

JUAN DIEGO NUSA PEÑALVER, enviado especial

PUERTO PRÍNCIPE.— El villorrio de Meye, a unos kilómetros de la entrada a la populosa ciudad de Mirebalais, en el departamento del Centro, no sería señalado en la historia del adolorido Haití de no ser porque de esa empobrecida localidad, de unos cientos de habitantes, procedieron los primeros casos de la grave epidemia de cólera reportados el 15 de octubre del 2010, enfermedad desconocida en este país desde hacía un siglo.

Foto del autorLa ciudad de Mirebalais, en el departamento Centro.

Meye también se encuentra muy cerca de una base de soldados de Nepal (nación donde el cólera es endémico) miembros de la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (MINUSTAH), a la que el reconocido epidemiólogo francés Renaud Piarroux, tras un estudio, atribuyó la responsabilidad de la introducción del terrible mal a partir del vertido de heces fecales de esos militares a las aguas turbulentas del río Artibonite, utilizado por la población local para todas sus labores cotidianas. Se determinó que la bacteria presente en Haití es el vibrión colérico 01, biotipo El Tor, serotipo Ogawa.

El entonces presidente haitiano René Preval confirmó el 21 de octubre la existencia de la mortífera epidemia en su nación, devastada por el duro terremoto del 12 de enero de ese mismo año.

El padecimiento castigó con particular virulencia el propio departamento Centro y el Artibonite, extendiéndose rápidamente a todo el país, en cuyo enfrentamiento ha estado presente el personal sanitario de nuestra Brigada Médica, que llegó a atender al 46 % de los casos totales reportados en los momentos de mayor incidencia de la enfermedad.

El doctor santiaguero Daniel Acosta González, especialista de primer grado en cirugía general, miembro de nuestra brigada médica, y quien fue uno los primeros en auxiliar a los pacientes infectados con el vibrión colérico en el hospital comunitario de referencia de Mirebalais, rememora para Granma aquellos terribles días iniciales de incertidumbre.

"Ese 15 de octubre nos empezaron a llegar pacientes en muy malas condiciones; deshidratados, con diarreas y vómitos intensos, y uno de ellos, una mujer, falleció a los pocos minutos", afirma Acosta.

Relata que al hospital llegaban familias enteras contagiadas y que tras orientaciones de la dirección de nuestra Misión Médica en Haití se adoptaron las medidas de aislamiento. "Preparamos a nivel de cuerpo de guardia las condiciones mínimas para atender las 24 horas a los más de 100 casos que diariamente recibíamos", recuerda.

La Brigada Médica cubana, integrada por cubanos, latinoamericanos, haitianos y de otros países graduados de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) de La Habana, ha desplegado una intensa labor educativa-preventiva mediante el trabajo de los grupos de pesquisa activa, alentado en todo momento por Fidel, quien ha seguido paso a paso la evolución de la epidemia.

Hoy el panorama es diferente. Y un ejemplo es el propio departamento Centro, el de mayor número de enfermos atendidos por la Brigada Médica cubana (21 004 casos), pues si nuestros galenos y enfermeras atendieron en los meses de mayor contagio: diciembre (6 283 enfermos), noviembre (4 137) y enero (3 663), lograron reducir esa cifra a menos de una decena en agosto y septiembre pasados.

La situación actual más compleja se localiza en el departamento Sur, donde no cesa de llover abundantemente desde septiembre, caldo de cultivo para la propagación de la enfermedad. Nuestra brigada ha reforzado allí el trabajo, especialmente la intervención de nuestros grupos de pesquisa para cortar la cadena de transmisión; mantiene el enfrentamiento a la epidemia al incrementar los niveles de educación sanitaria de la población haitiana para que pueda evitar la enfermedad con hábitos de conducta sanos y llegar a la población y diagnosticar a tiempo los enfermos para evitar que fallezcan. Es decir, se mantiene el alerta ante un enemigo poderoso, cuando la mayoría de las organizaciones no gubernamentales y otros países se han retirado de esta pobre nación.

Nuestra Brigada Médica ha atendido hasta el presente a 76 163 pacientes, el 30,1 % menores de 15 años. Fueron creadas en total 44 unidades de tratamiento de cólera y 23 centros de tratamiento de cólera, quedando activas hasta el presente 33 unidades de tratamiento y 2 centros de tratamiento, respectivamente.

La tasa de letalidad acumulada es de 0,36 %.

Los 50 grupos de pesquisa activa han visitado a 3 millones 201 152 personas, entre las cuales se han detectado 5 513 enfermos de cólera.

La Brigada Médica cubana en el momento más álgido de la epidemia en Haití llegó a tener a 1 349 colaboradores, de ellos 510 integrantes del Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias Henry Reeve, incluidos graduados de la ELAM de 22 países de América Latina y África, además de Estados Unidos.

 

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