De vuelta a la Universidad está el cubano generoso que partió un
día a España a combatir el fascismo después de haberse entregado en
cuerpo, alma y oficio a la lucha contra la injusticia social que
entonces libraba su patria, y en cuyo empeño pudo tomarles
firmemente el pulso al presidio, a la herida y al exilio.
Pablo
de la Torriente Brau es invitado de honor en el Festival
Universitario del Libro y la Lectura (FULL), que en su cuarta
edición desarrolla la Federación Estudiantil Universitaria (FEU)
para esperar entre libros, música, cine y arte en general, el Día
del Estudiante.
Desde ayer, cuando quedó inaugurada la fiesta con la presentación
de los libros Identidad y descolonización cultural,
Antología del ensayo moderno en Cuba y Cartas a Toutouche,
puede percibirse el regreso espiritual al recinto universitario de
aquel joven al que la perenne alegría, que le era un atributo
inherente, no le impidió descollar con genial entereza en el
periodismo, la literatura y el combate por las causas dignas.
Los mismos rincones de la Colina, desde donde sus camaradas
organizaron las revueltas que propinaron al régimen
seudorrepublicano no pocas derrotas políticas, están desde ayer
sitiados por acciones culturales en las que el libro se erige como
arma en ristre para pertrechar a los lectores y acometer otras
ofensivas, las de estos tiempos.
El Presidio Modelo, título suyo que recoge las horrendas
memorias de Pablo en la cárcel rubricada con ese irónico nombre, en
Isla de Pinos, y donde permaneció por casi dos años —debido a sus
actividades revolucionarias— viviendo en carne propia como testigo
de excepción los infames maltratos y asesinatos que, bajo las
disposiciones del inescrupuloso capitán Pedro Abraham Castells y sus
sanguinarios colaboradores allí acaecían a la orden del día, será
presentado en distintos centros universitarios, lo cual no dejará
espacio a la duda de la estancia del autor de Aventuras del
soldado desconocido cubano entre los estudiantes.
También —como en su tiempo cuando fundó junto a otros jóvenes el
Ala Izquierda Estudiantil, y protagonizaban, para retribuirle un
mejor destino a Cuba, revueltas cuyas protestas proyectaban a viva
voz las inconformidades del régimen de Machado—, los estudiantes
chilenos de hoy sostienen una inin-terrumpida lucha por la calidad y
la educación gratuita de la que están exonerados, lo cual ha tenido
en cuenta el FULL para consagrarles igualmente su celebración.
La incuestionable presencia de Pablo —el "cubano generoso" que,
vestido con la zamarra que le obsequiara el poeta Miguel Hernández,
cayera herido de muerte, en Majadahonda, entregado a la heroica
defensa de Madrid, y al que el bardo español le dedicara en su
Elegía segunda los versos que lo eternizarían "con el sol
español puesto en la cara / y el de Cuba en los huesos"— puede
advertirse en el retorno que nos lo acerca por estos días en que
arribará, sin envejecer, a su 110 aniversario.
Está con su verbo ardiente en ese diálogo rotundamente sostenido
con el poeta de Viento del Pueblo cada vez que se lee o se
lleva a las tablas Reino dividido, la obra del dramaturgo
Amado del Pino donde los dos revolucionarios tienen tanto que
decirse.
Y cuando la Escalinata que cobija al Alma Mater se vista mañana
de juventud para disfrutar del concierto de Raúl Torres que dará
cierre al festejo por el Día del Estudiante, con los jóvenes
universitarios estará junto a la reminiscencia de Rubén, Roa,
Marinello, y tantos otros, Pablo de la Torriente, "el guerrero del
gesto enamorado".