Señales de fisuras emergen en la resolución de la Liga Árabe,
impuesta apresuradamente el sábado por Catar su presidente de turno
para una inminente suspensión de Siria, y habrá una próxima reunión,
reporta hoy la publicación Middle East Online.
El bloque regional de 22 países sostendrá un nuevo encuentro el
miércoles 16 en Rabat, Marruecos, para volver a discutir el asunto
sirio, adelanta esa revista digital quien citó como fuente al vocero
de la Cancillería de Argelia, Amar Belani.
Funcionarios en Rabat confirmaron la reunión, precisa este medio
árabe.
Belani recordó en sus declaraciones que en una reunión el 2 de
noviembre en el Cairo los ministros del Exterior de la LA acordaron
darle 15 días a Damasco para implementar la iniciativa de paz.
La votación del sábado 12 no concuerda con esa decisión anterior,
señaló el portavoz argelino.
En el Cairo el sábado Siria, Yemén y Líbano se opusieron a la
resolución introducida por Catar y fervientemente apoyada por Arabia
Saudita.
Esa intención contempló, además, el retiro de los embajadores y
una invitación a los grupos que se presentan como opositores al
gobierno del presidente Bashar al-Assad a reunirse en el Cairo para
delinear un plan de transición.
Ya el domingo, un día después de la amenaza de expulsión de
Siria, el canciller de Argelia, Mourad Medelci, comentó que esa
suspensión sería temporal y podemos levantarla tan pronto como sea
posible.
El anuncio de la amenaza, acompañada por sanciones económicas,
suscitó indignación en sectores de la población siria que se
manifestaron airadamente esa misma noche frente a las embajadas de
Catar y Arabia Saudita y le causaron daños a esos inmuebles.
A la mañana siguiente trascendió que Turquía, que no es miembro
de la LA pero que en un giro de su política amistosa hacia Damasco
se sumó abiertamente a la campaña anti-siria, había retirado ya a su
personal diplomático el viernes.
La jornada dominical fue testigo de impresionantes
manifestaciones multitudinarias de millones de sirios en las
principales ciudades del país, incluida Homs la más afligida por la
violencia de los grupos armados, en repudio a la decisión de la LA y
en apoyo al gobierno de al-Assad.
Ese fue un mensaje claro de la firmeza y el respaldo del pueblo
sirio a su liderazgo, dijo hoy en rueda de prensa el canciller Walid
al-Moallen quien advirtió, además, de los peligros que entraña la
separación de su país para la acción común árabe.
Catar y los co-auspiciadores de la moción anti-siria alegaron que
el gobierno de al-Assad incumplió el plan de trabajo árabe acordado
el día 2.
Ya se conocía desde el lunes 7 que la secretaria de Estado
norteamericana Hillary Clinton había anticipado que Washington
coordinaba con sus aliados árabes sanciones políticas y económicas
contra Siria.
El anunció fue bienvenido en Occidente: el presidente Barack
Obama lo aplaudió, el secretario general de la ONU lo llamó gestión
fuerte y corajuda, Francia llamó a más hostigamiento económico y el
Consejo Nacional Sirio, radical grupo opositor articulado en
Estambul, Turquía, partidario de la intervención armada, lo estimó
un paso en la dirección correcta.
El pacto del 2 de noviembre estipulaba que Damasco liberara a
prisioneros, retirara al Ejército de las ciudades, brindara libertad
de movimiento a observadores de la LA y a medios extranjeros, y
negociara con la oposición.
Dos días después de aceptarlo, el gobierno sirio anunció la
liberación de 553 detenidos en las protestas no involucrados en
crímenes de sangre, comenzó el repliegue de los efectivos militares
dejando a las urbes al cuidado de la policía pese a la violencia de
los grupos de extremistas armados y decretó una amnistía general
para estos.
El viernes 11, su representante permanente en el Cairo, Yousef
Ahmad, comunicó a la LA la disposición de su Estado de acoger a la
delegación que la organización regional determinara y que esta fuera
acompañada por la prensa e incluso por expertos militares.
Con todo eso, Siria le daba cumplimiento a lo acordado, pero el
desarrollo de los acontecimientos no correspondía con el guión
esperado por Washington, indicaron analistas políticos consultados
por Prensa Latina.
Este lunes el canciller sirio señaló que su gobierno actuó con
honestidad en la aplicación de la iniciativa árabe, pero las
intenciones de otros no han sido sinceras.
El domingo en medio de la ola humana de protesta contra la Liga
Árabe el presidente al-Assad solicitó una reunión de emergencia con
todos los jefes de Estado del bloque regional, al tiempo que reiteró
la disposición de abrirles las puertas a cualquier grupo que
decidiera ese organismo.
Middle East Online describe el llamado de al-Assad de sorpresivo
anuncio, y ahora algunos de los estados que el sábado votaron a
favor, al parecer por lo declarado por Argelia, quieren una nueva
reunión para analizar el caso sirio.
Practicamos la democracia, y soportamos toda forma de presión
tranquila y sabiamente ya que estamos conscientes de que el tiempo
hará que los otros actúen de manera sensata, señaló el canciller al-Moallen
este lunes, informó PL
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