El ministro ruso del Exterior, Serguei Lavrov, expresó su
preocupación por los planes estadounidenses de desplegar buques de
guerra con elementos de su escudo antimisil en mares en torno a este
país.
Al reunirnos en Honolulu (centro administrativo de las islas
Hawai) con funcionarios norteamericanos, éstos admitieron la
posibilidad de situar naves de combate con misiles interceptores a
bordo en los mares Mediterráneo, Negro, Norte, de Barents y Báltico,
comunicó Lavrov.
En un contacto con la prensa en la comarca de Jabarovsk, el jefe
de la diplomacia rusa consideró que en las conversaciones sobre ese
tema con Washington se llega, por tanto, a una situación a la cual
no se le ve por ahora ninguna salida.
Los planes unilaterales norteamericanos de crear un sistema de
defensa antimisil ya se materializan con la firma de acuerdos con
varias naciones, la creación de instalaciones terrestres y el
despliegue de cohetes interceptores, entre otros elementos, apuntó.
A nosotros se nos llama a la calma y se nos asegura que todo el
referido despliegue, cuando conocemos la imposibilidad de Teherán de
lanzar un proyectil a las fronteras en el norte, es contra el
desarrollo futuro de una supuesta amenaza iraní.
Tales planes, afirman, para nada amenazan a Rusia, pero nos
cuesta trabajo creer en esos argumentos, afirmó el ministro del
Exterior.
Necesitamos una constancia jurídica plasmada en un documento de
que el escudo antimisil, el cual también será de la Organización del
Tratado del Atlántico Norte (OTAN), con base estadounidense, para
nada pone en peligro la seguridad rusa, indicó.
Al referirse a la actuación de la OTAN en Libia, Lavrov reiteró
el llamado de Rusia para que el Tribunal Penal Internacional (TPI)
investigue el asesinato del líder libio Muhamar Gadhafi.
De ninguna forma, se puede dar muerte a un prisionero en un
conflicto, y cuando se comete un asesinato de ese tipo estamos en
presencia de un crimen de guerra y ello es competencia directa del
TPI, afirmó el jefe de la diplomacia rusa.
En nombre de la protección de los derechos civiles, se ultimó a
la población libia, recordó el titular ruso del Exterior, quien
afirmó que el principal derecho humano, el derecho a la vida, fue
pisoteado en el conflicto citado.
La alianza noratlántica causó unos 50 mil muertos, en su mayoría
civiles, tras ocho meses de intensos bombardeos contra el país
norafricano, según cifras que en su momento ofreció Trípoli, informó
PL.