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Hurto y sacrificio ilegal de ganado mayor (III)
¿Cuántos peligros entraña la comercialización
ilícita de las carnes?
Yudy Castro Morales
Más allá del descontrol mayúsculo de la masa ganadera y la escasa
o nula vigilancia que hoy prevalecen, tanto en el sector estatal
como entre los propietarios individuales, hay otro factor que
también propicia la comisión de los delitos y se repite durante cada
análisis de los hechos: la existencia de un mercado de receptación
para las carnes.
El
consumo de carne sin el control sanitario adecuado puede ocasionar
daños a la salud.
Precisamente en ese sentido urge aguzar el enfrentamiento, pues
no pocas familias incurren en esta actividad delictiva sin reparar
no solo en los perjuicios económicos y sociales, sino en los riesgos
que entraña para la salud. La posibilidad de contraer alguna
enfermedad figura entre los mayores peligros.
Riesgo latente
Si la mayoría de las personas que alegan haber comprado la carne
para un familiar enfermo (niños y ancianos, fundamentalmente)
conocieran que los productos pecuarios, si no tienen los controles
sanitarios adecuados, resultan más susceptibles a los patógenos
porque pueden transmitir enfermedades del ganado a los humanos
(zoonosis), tal vez lo pensarían dos veces antes de adquirir dicha
proteína de modo ilícito.
En
la comercialización ilícita no se toman las medidas requeridas en la
transportación.
Según la Organización Mundial de Sanidad Animal, no menos del 60
% de los agentes patógenos que afectan a los humanos y de las tres
cuartas partes de las enfermedades de reciente aparición son
padecimientos zoonóticos. La tuberculosis, la brucelosis, la
leptospirosis y muchas afecciones parasitarias internas, como las
causadas por la tenia (lombriz intestinal) y otras, se adquieren
mediante el consumo de alimentos contaminados de origen animal.
La brucelosis, por ejemplo, constituye una de las zoonosis que
puede ser transmitida por el ganado bovino y reporta graves
consecuencias para la salud humana. De presentarse de forma crónica
puede causar debilidad, escalofríos, fiebre nocturna elevada, y con
frecuencia produce dolores articulares que conllevan a artritis,
abortos espontáneos, orquitis (inflamación de los testículos), entre
otras molestias.
Sin embargo, son muchos los negligentes que, en nombre de la
"necesidad", se exponen al contagio sin la menor percepción de
riesgo. Tampoco reparan en que dicha práctica es penada por la ley.
¿Cuántas personas, partícipes en la comercialización ilegal,
estan expuestas al peligro de un contagio por la falta de ese
control sanitario?
Siguiendo las reglas
Para garantizar el sacrificio de ganado, ya sea en mataderos o
losas sanitarias, los veterinarios deben seguir determinados
procedimientos técnico normativos (exámenes e inspección antemorten
y postmorten), con el propósito de diagnosticar el estado de salud
del animal. Luego, explica Jorge Luis Milián Darias, director
general del Instituto de Medicina Veterinaria, de acuerdo con la
inocuidad de las carnes, estas pueden destinarse a consumo directo,
procesamiento industrial o incineración.
Pero estos criterios de selección se oponen diametralmente a los
modus operandi de los matarifes ilegales, quienes eligen a
cualquier animal fuera de control o carente de vigilancia, ya sea
saludable o no. Tampoco tienen el mínimo cuidado en la
transportación, la cual, en la mayoría de los casos, ocurre en sacos
donde antes estuvieron envasados piensos, fertilizantes o
pesticidas. Por ello, además de las enfermedades infectocontagiosas,
difíciles de identificar a simple vista, la contaminación cruzada es
otro riesgo latente.
Hacerle frente en la
comunidad
La existencia de una demanda insatisfecha y la imposibilidad de
muchas familias de acceder al mercado en divisas para consumir la
carne de res, resultan condiciones objetivas que facilitan la venta
ilícita, actividad que hoy involucra a un número de ciudadanos, ya
sea como comercializadores o consumidores. Justo hasta estos
eslabones finales de la cadena llegan las acciones de
enfrentamiento.
No obstante, el escenario más activo debe ser la comunidad,
porque allí el delito de receptación en reiteradas ocasiones es
tolerado.
Para consolidar los programas de desarrollo de la ganadería, de
modo que la comercialización de este producto pueda ampliarse sin
contratiempos, también habrá que insistir más desde todos los
frentes en la preservación del ganado y en el crecimiento de la
masa, cuya carne, adquirida de manera ilegal, lejos de resolver un
problema, podría crear otro mayor.
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Apegados a la Ley
El Código Penal en su
Capítulo XVI, referente al sacrificio ilegal de ganado mayor y
venta de sus carnes, expresa:
Artículo 240.1. El que, sin
autorización previa del órgano estatal específicamente facultado
para ello, sacrifique ganado mayor, es sancionado con privación
de libertad de cuatro a diez años.
2. El que venda, transporte
o en cualquier forma comercie con carne de ganado mayor
sacrificado ilegalmente, es sancionado con privación de libertad
de tres a ocho años.
3. El que, a sabiendas,
adquiera carne de ganado mayor sacrificado ilegalmente, incurre
en sanción de privación de libertad de tres meses a un año o
multa de 100 a 300 cuotas o ambas.
4. El que, a sabiendas,
adquiera carne de ganado mayor sacrificado ilegalmente para
suministrarla a centros de elaboración, producción, comercio o
venta de alimentos, incurre en sanción de privación de libertad
de dos a cinco años.
5. El que, sin ponerlo
previamente en conocimiento de la autoridad competente para su
debida comprobación, sacrifique ganado mayor que haya sufrido un
accidente que haga imprescindible su sacrificio, incurre en
sanción de multa de 100 a 300 cuotas.
6. En los casos de comisión
de los delitos previstos en este artículo, el tribunal impondrá
como sanción accesoria, la confiscación de los bienes. |
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