El fenómeno de la corrupción requiere un
enfrentamiento organizado
Darío
Delgado Cura Fiscal General de la República
Reflexionar sobre el fenómeno de la corrupción en Cuba no es sólo
un ejercicio académico, sino también una importante e inaplazable
responsabilidad, a partir de las probadas consecuencias que genera
en el orden moral, económico y social y de considerar que es un
fenómeno que se produce en cualquier sociedad. Lo hacemos en un
momento de particular relevancia, enfrascados en la actualización
del modelo económico cubano, con el objetivo de garantizar la
continuidad e irreversibilidad del socialismo.
La corrupción no es un problema cubano, no es una consecuencia
del socialismo. A los que nos acusan, les pudiéramos asegurar, que
si existe un sistema social en condiciones de prevenirlo y
enfrentarlo eficazmente, ese es el Socialismo, por ser un sistema en
el que la cultura y la educación general son pilares y se les enseña
a sus hombres y mujeres el valor de la vergüenza, la dignidad, el
decoro y los principios, y a sus dirigentes la austeridad, el
sacrificio y el respeto al pueblo.
A este evento internacional hemos llegado a discutir algo más que
conceptos, hemos venido a propiciar un intercambio de experiencias
abierto, franco, responsable y comprometido sobre la corrupción, su
prevención y enfrentamiento, con la mirada puesta en los problemas
que aún no hemos resuelto, en las causas de los mismos, en sus
posibles soluciones, en la función del Derecho para acompañar la
transformación de todo lo que tenga que ser cambiado y en el papel
de cada uno de nosotros en esta tarea.
Para enfrentarlo no bastan los discursos, no es suficiente estar
convencido de que es algo grave para nuestras sociedades. Es
necesario tener voluntad para prevenirlo y enfrentarlo y
lamentablemente no todo el mundo lo enfrenta igual y otros no lo
enfrentan, más bien conviven con ella, viven de ella y la toleran.
Muchos hablan en otros lugares del mundo de delincuencia y
delincuentes de cuello blanco, sin embargo las prisiones tienen el
color de la pobreza, de las minorías y excluidos, de los que menos
tienen, de los niños que trabajan y también de la impunidad de los
responsables de estos hechos.
Cómo explicarle a nuestros pueblos que algunos responsabilizados
de cuidar y velar por lo que les pertenece, son los mismos que no
cumplen eficazmente con su obligación, o que aprovechándose de sus
funciones, le arrancan el derecho a ello. Esos que actúan de esa
manera, que no les quepa duda, traicionan a sus pueblos.
La corrupción es un fenómeno multicausal en el que las conductas
individuales se encuentran motivadas por factores morales, éticos,
económicos y de compromiso político, lo que se une a la falta de
control, permisibilidad y violaciones de lo legalmente establecido.
En el mundo hay una tendencia creciente a tomar conciencia de que
la lucha contra la corrupción es esencial para lograr un gobierno
más eficaz, justo y eficiente. Los instrumentos jurídicos
internacionales han contribuido sin lugar a dudas a crear esta
conciencia, entre los que se encuentra la Convención de las Naciones
Unidas contra la Corrupción, la que constituye un valioso documento
para luchar e instrumentar estrategias eficientes para esta batalla.
Para los cubanos haber alcanzado esta conciencia de luchar contra
la corrupción política que imperaba en nuestro país, fue una de las
razones por las que decidimos iniciar y alcanzar la victoria
revolucionaria en 1959. Así luchan los pueblos cuando quieren
conquistar su libertad
Se luchó contra la corrupción, cuando los gobiernos de turno
saqueaban las arcas del Estado y dejaban al pueblo en la peor de las
miserias, se luchó contra la corrupción, cuando se enriquecían a
nombre del pueblo, cuando habían seiscientos mil cubanos que estaban
sin trabajo, cuando existían quinientos mil obreros del campo que
habitaban en bohíos miserables, o cuatrocientos mil obreros
industriales sin retiros y cuyas viviendas eran habitaciones
infernales de cuarterías, cuyo futuro era la rebaja del salario y el
despido o los cien mil agricultores pequeños que vivían y morían
trabajando una tierra que no era suya, como denunció Fidel en su
alegato ante el injusto juicio por los hechos del Moncada conocido
como La Historia me Absolverá.
En
nuestro país la corrupción que se enfrenta es administrativa
Es cierto que tenemos hechos de corrupción en nuestra sociedad,
como también es cierto que su esencia se violenta al ser el único
país de este mundo al que el imperialismo norteamericano lo ha
bloqueado brutalmente, para que nos cansemos de luchar, para que
renunciemos a lo logrado, para hacer ver a las nuevas generaciones
una sociedad sin futuro. Realmente no nos acaba de conocer ese
imperio.
En nuestro país la corrupción que se enfrenta es administrativa y
se encuentra identificada en determinados niveles de variados
sectores, fundamentalmente empresarial.
De acuerdo con los principios fundamentales de nuestro
ordenamiento jurídico, está definida la política del Estado y del
Gobierno para prevenir y enfrentar los hechos de corrupción, sobre
la base del imperio de la Ley y la transparencia en el ejercicio de
las funciones públicas y la participación ciudadana a través del
derecho que le concede la Constitución de la República de dirigir
quejas y denuncias a los órganos y entidades estatales y la
obligación de estos de ofrecerles la respuesta correspondiente.
Se eleva la participación popular en lo relacionado con sus
derechos a poner en conocimiento de los órganos competentes, los
actos de presunta corrupción administrativa u otras ilegalidades
relacionadas con el uso incorrecto de los recursos materiales y
financieros públicos, que por cualquier motivo conozcan.
Se fortalece el papel del control como mecanismo de vital
importancia en la prevención y enfrentamiento a la corrupción, con
el perfeccionamiento continuo del Sistema de Control Interno, que
tiene como expresión más reciente la creación de la Contraloría
General de la República como órgano superior de control.
La constitución de un conjunto de órganos que interactúan
significativamente en la prevención, enfrentamiento y combate contra
las indisciplinas, ilegalidades y manifestaciones de corrupción,
entre los que se destacan la Contraloría General de la República, la
Fiscalía General de la República, el Sistema de Tribunales, el
Ministerio del Interior, la Aduana General de la República, el
Sistema Bancario Nacional, entre otros, demuestra que el
enfrentamiento más exitoso al fenómeno de la corrupción y las causas
que lo favorecen requiere del concurso de todos, no importa cual
fuere su cargo o esfera de actuación.
Como parte de las medidas trazadas por el Estado cubano para
prevenir y enfrentar la corrupción, se encuentra definida con la
severidad requerida, la política penal a seguir ante la ocurrencia
de hechos de esta naturaleza, lo que se evidencia en nuestra ley
sustantiva que recoge de manera clara y coherente los tipos penales
asociados a la corrupción y las sanciones a imponer en cada caso.
Los retos
a los que hoy nos enfrentamos son profundos y complejos
Ahora bien, los hechos que hoy se producen requieren mayor
preparación de los órganos encargados de su prevención y
enfrentamiento y nuevas maneras mas racionales, coherentes,
expeditas y severas para poder exigir la responsabilidad que
corresponda, sin que con ello se afecten los intereses del país en
materia de inversión extranjera, su desarrollo y a la vez lograr
respeto, orden, disciplina, exigencia y eficacia en este sector
En el orden administrativo se ha incrementado el rigor en la
aplicación de medidas disciplinarias a quienes de diferentes maneras
inciden en hechos de corrupción, enfatizando en la responsabilidad
de los niveles jerárquicos superiores y en que las medidas que se
adopten se correspondan con la gravedad de los hechos que se
detecten.
Entre las medidas adoptadas para establecer y fomentar prácticas
eficaces encaminadas a prevenir la corrupción, la Fiscalía ejerce el
control de la legalidad, el ejercicio de la acción penal en
representación del Estado, la lucha contra el abuso de poder, la
corrupción y el enriquecimiento indebido y contribuye en la
prevención del delito y las conductas antisociales.
El fenómeno de la corrupción requiere un enfrentamiento
organizado, donde participemos todos: fiscales, jueces, auditores,
asesores, consultores jurídicos, abogados, notarios y una política
preventiva y penal coherente para dar respuesta a las variables y
crecientes manifestaciones que está teniendo en los tiempos actuales
Ha contribuido de manera integradora a las estrategias
preventivas trazadas por la Fiscalía, la ejecución de verificaciones
fiscales en los organismos del Estado y las entidades económicas y
sociales, con la finalidad de comprobar el cumplimiento de las leyes
o normativas vigentes, así como el control, uso y destino de los
recursos asignados por el Estado, con implementación de indicaciones
relativas a la debida información a los trabajadores de sus
resultados y responsables.
La firma del Código de Ética de los Cuadros del Estado Cubano, en
vigor desde el 16 de julio de 1996, establece el modelo de conducta
a seguir por quienes ocupen funciones de dirección o cargos públicos
en los órganos y Organismos del Estado y del Gobierno, y en todo el
sistema de sus entidades y organizaciones, reafirma la voluntad de
preservar la ética como elemento esencial de los que ejercen
funciones públicas.
Unido a lo anterior, tenemos que reconocer que los retos a los
que hoy nos enfrentamos son profundos y complejos, entre los que
pudiéramos mencionar, solo a modo de ejemplo, los siguientes: la
protección del capital cubano en una empresa mixta u otra forma de
asociación y la exigencia de responsabilidad a la parte cubana, los
requisitos de procedibilidad para perseguir delitos cometidos en
entidades jurídicas privadas y el concepto de funcionario y empleado
público
Se encuentran también la responsabilidad penal de la Persona
Jurídica, el lavado de dinero, las retenciones de cuentas en
capitales mixtos derivados de procesos penales, el delito de Actos
en Perjuicio de la Actividad Económica o de la Contratación, el
enjuiciamiento a extranjeros en ausencia, la confiscación de bienes
y recuperación de activos, la jurisdicción económica como forma de
solucionar conflictos, el efecto de sus decisiones, su cumplimiento,
así como las cuentas por cobrar y pagar y su incidencia en la
credibilidad del Estado.
Como podrán apreciar, en lo adelante nada será más fácil, pero
son muchos los motivos y los argumentos para continuar.
Seguiremos luchando hasta el cansancio, a sangre y fuego, contra
toda manifestación de corrupción en el país, ya sea cometida por
extranjeros o nacionales, continuaremos perfeccionando nuestros
sistemas de prevención, de control y de enfrentamiento, pero no
renunciaremos jamás a seguir defendiendo las banderas de la
honestidad y la dignidad. Ese es nuestro deber.
A los que nos pudieran llamar soñadores, les diremos como Martí:
El verdadero hombre no mira de qué lado se vive mejor, sino de
que lado está el deber, y ese es el único hombre práctico, cuyo
sueño de hoy, será la ley de mañana, porque el que haya puesto los
ojos en las entrañas universales, sabe que el porvenir, sin una sola
excepción, está al lado del deber.
(Fragmentos tomados de su intervención en el V Encuentro
Internacional sobre la Sociedad y sus retos frente a la Corrupción) |