En Holguín

Camino hacia la calidad en Taller de Baldosas

Germán Veloz Placencia

La monotonía laboral y una norma de calidad, que al parecer es tiempo de modificarla porque conspira contra lo pretendido, constituyeron el origen del desengaño experimentado por los trabajadores del Taller (fábrica) de Baldosas de la provincia de Holguín, cuando parte de su producción fue rechazada por las personas que acuden a los mercados de materiales de la construcción.

Fotos del autorLa nueva dosificación de la mezcla y el incremento del rigor en cada paso del proceso tecnológico influyeron en el salto de calidad que se aprecia en la producción.

Informaciones recogidas en los establecimientos de este tipo en los repartos Pueblo Nuevo e Hilda Torres, en la ciudad de Holguín, corroboraron que cuatro meses atrás los compradores se negaban rotundamente a pagar los 15 pesos con 80 centavos que cuestan las baldosas porque presentaban acentuadas irregularidades en la superficie y en los bordes, entre otros defectos, lo que obligó a las administraciones a hacer las reclamaciones correspondientes.

La respuesta de la Empresa de Materiales de Construcción de Holguín fue inmediata y orientó suspender por un periodo la entrega del producto a la red de mercados y buscar el modo de eliminar las anomalías que irritaban a los clientes.

El proceso de clasificación de las baldosas con destino a la red de mercados no debe descuidarse. La clave está en ponerse en el lugar del comprador.

Sin dejar de producir para los organismos y empresas estatales, a lo largo de julio, agosto y la primera mitad de septiembre, realizaron el análisis de las deficiencias, que tuvo un inicio difícil, porque la primera reacción de un grupo de trabajadores consistió en justificarse con los problemas de las prensas y la pulidora, en funcionamiento sin piezas de repuesto desde que fueron instalados en el 2005, explicó Maikel Hidalgo Díaz, jefe del Taller.

VOLUNTAD Y FUERZAS PROPIAS PARA CAMBIAR EL PANORAMA

"Pero le pasamos por arriba a los lamentos y nos concentramos en encontrar soluciones técnicas a partir de las posibilidades materiales y nuestros conocimientos y experiencias", afirmó José Francisco Pérez Pérez, responsable de la calidad al pie de la línea de producción.

Fruto del talento y la cooperación de varios especialistas, el Taller fabrica las piedras para pulir y disminuye la erogación de divisas.

Fue muy importante una nueva dosificación de la mezcla de materiales que componen las baldosas, lograda al sustituir el carbonato de calcio por feldespato, reducir la cantidad de granito y aumentar la de arena en cada pesada.

"Se hizo más fácil el proceso de pulido y obtuvimos una superficie de mayor presencia, que es uno de los deseos de los clientes. En ello influyó el uso de máquinas pulidoras en las empresas constructoras, para darle el acabado a los pisos; sin embargo, los particulares por lo general no tienen acceso a esos equipos".

Las modificaciones de la fórmula tienen el respaldo de las pruebas del laboratorio del Taller sobre la resistencia a los impactos, la flexión, el desgaste y la absorción, aseguró.

Otra iniciativa de mucho peso consiste en suplantar los deteriorados fondos de goma de las prensas, con unos elaborados a partir de secciones de las bandas transportadoras de los molinos de áridos. "Disminuimos en un 70 % el despunte de las baldosas y decrecen las mermas productivas", comentó.

Al mismo tiempo, elevaron el rigor en la selección de las losetas y establecieron que únicamente las aptas en todo sentido conformarían los lotes a comercializar para la población, a lo que incorporaron el invariable envío de un técnico de la fábrica en cada camión que sale de esta hacia los puntos de venta, donde el especialista supervisa la descarga.

"Nuestro representante tiene la contrapartida de los trabajadores de los establecimientos, quienes pueden negarse a recibir las baldosas que no cumplen los requisitos, según lo establecido en los contratos. Por eso se cercioran de llevar lo mejor", agregó José Francisco.

Roberto Verdecia Duboy, albañil que labora por cuenta propia, manifestó que ahora se oferta un producto más competente. "Me contrataron para poner un piso con baldosas de las primeras que pusieron a la venta y tenían problemas en la superficie, pero las últimas con las que he trabajado son superiores".

En cambio, Madelaine Rodríguez Aguilera, otra de las personas abordadas con el fin de conocer si existe coincidencia en el criterio de calidad entre usuarios y productores de las baldosas, estimó que estos últimos deben lograr lo óptimo. Había invertido cerca de dos horas en el mercado de materiales de la construcción del reparto Alcides Pino en la selección de unas 270 unidades que desea colocar en los cuartos de su vivienda. "Todavía es insuficiente el pulido y mantienen bordes irregulares. Esas cosas se podrían pasar por alto si el precio fuera menor".

Y PUEDEN MÁS

Una vez desatada, la creatividad no tiene frenos, reconoció José Francisco, entusiasmado porque un grupo de técnicos diseñó y creó las piedras pulidoras que actualmente emplea el Taller para sustituir a las compradas en el exterior.

"La piedra nuestra es más resistente al desgaste que la que estábamos utilizando. Lleva esmeril como único material importado, porque el cemento, la piedra poma y la cáscara de arroz están a la mano.

"De acuerdo con los cálculos realizados, si logramos satisfacer nuestras necesidades, podríamos ahorrar más del 50 % del dinero que sería indispensable destinar a comprar un producto de ese tipo en el exterior".

A pesar de algunos desperfectos en las máquinas y los incumplimientos parciales de los planes por ese motivo, el colectivo del Taller no renuncia a producir al cierre de este año 145 000 metros cuadrados de baldosas con destino a la población, organismos y planes sociales como los que contemplan la construcción de viviendas para los afectados por eventos meteorológicos.

Si el entusiasmo ahora parece entrar en una etapa de crecimiento, motivada por informaciones sobre un inmediato arribo de piezas de repuesto solicitadas mucho tiempo atrás, la realidad revela a los más de 60 hombres del Taller que la dosificación que asegura la calidad de las baldosas invariablemente lleva esos componentes llamados esfuerzo, responsabilidad y respeto a los destinatarios de la producción.

 

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