Uno de los flagelos más dramáticos del subdesarrollo es la
desnutrición infantil, que condena el futuro de un país al afectar
la respuesta inmune de los adultos del mañana, su eficiencia física,
habilidad cognoscitiva y desarrollo psico-social.
Es precisamente el desafío de erradicar esa espada de Damocles el
planteado por el gobierno del presidente ecuatoriano, Rafael Correa,
al proponerse erradicar la desnutrición infantil en cuatro años
cuando todavía uno de cada cinco niños en el país tiene baja talla
para su edad , reporta Prensa Latina.
Según el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), al
menos uno de cada cinco niños menores de cinco años tiene
desnutrición crónica, en un país joven como Ecuador, donde el 13 por
ciento de la población tiene menos de cinco años.
Esas cifras casi se duplican en poblaciones rurales e indígenas.
Por ejemplo, en la provincia Chimborazo, con alta población
indígena, la desnutrición alcanza un 44 por ciento mientras el
promedio nacional es de 19 por ciento, según la oficina de Unicef en
Ecuador.
La erradicación de la desnutrición infantil crónica y la
ampliación de la seguridad social son las principales metas de la
agenda del Gobierno de Ecuador, precisó la ministra coordinadora de
Desarrollo Social, Jeannette Sánchez.
Según datos de ese Ministerio, en el país existen unos 350 mil
niños menores de cinco años con desnutrición crónica, producida
cuando la privación de alimentos se prolonga, la pérdida de peso se
acentúa, y mantienen una estatura baja para su edad.
Actualmente Ecuador invierte en el sector social el 8,3 por
ciento de su Producto Interno Bruto (PIB), es decir, alrededor de
cuatro mil 700 millones de dólares, mientras en el año 2000 fue de
sólo el 2,8 por ciento.
Consecuencia de ello es que cada vez hay menos pobres, ha bajado
cinco puntos porcentuales la incidencia de pobreza entre diciembre
de 2006 y diciembre de 2010, y sólo en el último semestre de ese año
bajó tres puntos adicionales.
Por otra parte, los pobres son ahora menos pobres, porque ha
bajado también la severidad de la pobreza.
El Gobierno impulsa la promoción de la lactancia materna y
programas de alimentación complementaria dirigido a embarazadas y
madres que dan de lactar a sus hijos e hijas de seis meses en
adelante.
El Programa Aliméntate Ecuador, pone énfasis en la atención a
familias que tienen madres y niños y niñas menores de cinco años, y
el programa integrado les provee de micro nutrientes básicos para el
normal desarrollo de los infantes.
Explicó Correa que su Gobierno entrega un incentivo económico a
las madres embarazadas para que se realicen chequeos médicos, a fin
de evaluar las condiciones de desarrollo del infante, y para que
lleven al recién nacido (hasta un año de edad) al control médico.
Una de las causas de la mortalidad infantil es la desnutrición de
las madres mal alimentadas, por eso se creó el programa a las madres
embarazadas para que reciban atención médica y también a su niño
recién nacido, dijo el Jefe de Estado.
Con estas medidas se espera transformar el cuadro de salud, donde
un 16 por ciento de los niños nacen con bajo peso, y seis de cada 10
embarazadas y siete de cada 10 infantes menores de un año sufren de
anemia por deficiencia de hierro.
Tal deficiencia es uno de los problemas nutricionales de mayor
dimensión en el mundo, y organizaciones internacionales calculan que
la anemia por carencia de hierro afecta entre el 20 y el 50 por
ciento de la población mundial.
En Ecuador esta deficiencia se combate con suplementos
alimenticios que contienen los nutrientes necesarios para el
desarrollo integral del infante desde el proceso de gestación, y sus
resultados se evidencian en la reducción de la tasa de desnutrición
crónica.
En el período del actual Gobierno, sobre todo en los niños que
nacieron a partir del 2007, esta tasa bajó siete puntos entre el
2006 y 2010, lo cual es un cambio importante en el ritmo de la
disminución histórica de ese indicador.
Ecuador tiene todo el potencial para tener soberanía alimentaria,
tema estratégico reconocido en la Constitución de 2008 y en la Ley
Orgánica del Régimen de Soberanía Alimentaria.
Por ser un derecho de todos, el Gobierno se ha propuesto
garantizar el acceso efectivo y permanente de alimentos propicios
para el desarrollo humano, erradicar la desnutrición infantil y
proteger la producción nacional, en ambientes justos y solidarios y
en armonía con el medio ambiente.