Las lluvias e inundaciones que durante más de una semana azotaron
el sureste de Francia ocasionaron cinco muertos, un desaparecido,
miles de damnificados y pérdidas calculadas entre 550 y 800 millones
de euros.
Una amplia zona extendida entre los Pirineos Atlánticos hasta los
Alpes Marítimos y la isla de Córcega sufrieron los efectos del
temporal, reporta Prensa Latina.
El ministro del Interior Claude Guéant pidió esta semana a la
Asamblea Nacional declarar el estado de catástrofe natural en el
área para acelerar la ayuda a los pobladores.
Por su parte, la ministra del Presupuesto y Cuentas Públicas,
Valérie Pécresse, prometió medidas específicas y facilidades
administrativas, entre ellas una eventual rebaja de impuestos, a
quienes sufrieron pérdidas por el fenómeno natural.
La víspera fue levantada por fin la alerta naranja en el
departamento de Var, en la costa mediterránea, uno de los más
dañados por las tormentas y precipitaciones.
Aunque la energía eléctrica ya fue restablecida, aún hay miles de
personas sin servicio telefónico y unas ocho comunas carecen de agua
potable.